¿QUIÉN SE LLAMA LÁZARO? (Lc 16, 19-31)
Todo son contrastes en esta singular parábola. Y el resumen, casi sarcástico, de todos los contrastes lo constituye el propio nombre del protagonista alrededor del cual, desde el silencio y como permaneciendo siempre en la sombra, gira todo el relato; aunque sea el diálogo con “el rico” lo enjundioso y
DEVOCIONES Y EVANGELIO
Es bien sabido que las llamadas devociones surgen en el ámbito de lo privado, de lo personal y subjetivo, que mueve a alguien, en función de su sensibilidad y su apreciación de lo religioso y lo profundo, a fijar su atención en algo o alguien cuya consideración evoca para él
¿Y POR QUÉ SOLAMENTE MISERICORDIA?
Es posible que hasta el más estricto y pertinaz defensor de la justicia a ultranza, ésa que no admite atenuantes ni eximentes y busca la condena sin paliativos, queriendo así mostrar veredictos implacables y sentencias ejemplares; admitiera, a pesar de todo, en alguna circunstancia de las que considerara “de menores
¡HASTA COME CON ELLOS! (Lc 15,1-10)
El descaro y la provocación no pueden ser mayores. La desfachatez con que obra Jesús “clama al cielo”… Una cosa es ser generoso e indulgente, y no castigar con el rigor debido y exigible un determinado delito, o ser excesivamente blando en la aplicación de indultos y amnistías, e incluso
LO IMPOSIBLE. SÓLO LO IMPOSIBLE
Sí, lo imposible. Se te pide lo imposible. Dios te pide lo imposible. Y no te engaña ni al exigírtelo, ni al decirte que es imposible… Pero es que contigo no se conforma con menos, aunque seguramente tú lo preferirías… Tal vez a otros no les exija tanto, pero a
PERO, ¿QUÉ CRUZ? (Lc 14,25-33)
Aunque tendamos a identificar “la cruz que hemos de soportar” con los acontecimientos externos, circunstancias o situaciones involuntarias y negativas que nos acontecen en el transcurso de nuestra vida, es evidente que “la cruz de cada día” somos nosotros mismos. Somos nuestra propia cruz. A la única persona que he
¿ESTRATEGIA O COHERENCIA? (Lc 14, 7-14)
La ironía de Jesús es manifiesta. Me parece indudable el toque de fino humor en sus provocadoras palabras, tanto respecto a los invitados al banquete, como respecto al anfitrión que los invita. Lo veo observando con una sonrisa las carreras y codazos por hacerse con los mejores lugares, y diciendo
PALPAR A DIOS
A Dios no se le palpa en los milagros o en teofanías prodigiosas, que nos hacen enmudecer y serían de por sí motivo suficiente para doblegar la incredulidad de cualquiera al hacer evidente aquello que sólo nos es accesible en la profundidad del misterio; allí, como mucho, se le teme.
EL RECONOCIMIENTO DEL DISCÍPULO (Lc 13, 22-30)
Ni creer en Dios es una mera declaración pública de buenas intenciones, ni seguir a Jesús, aceptar su llamada e integrarse en su discipulado, es una simple expresión de simpatía por su causa o de sentimentalismo dulzón y condescendiente, proclive a las expresiones de compasión o delicadeza. Para formar parte
REPETICIÓN Y MILAGRO
¿Por qué estamos tan ciegos que tomamos nuestra existencia como rutina y no como sorpresa continua? ¿Como simple repetición cansina, y no como milagro apasionante? ¿Acaso nuestro día a día no es precisamente la manifestación profunda del enigma de la vida y la invitación constante a hundirnos en su abismo