DESBORDADOS
DESBORDADOS Hablar de Dios y “comprenderlo” como Trinidad es, por encima de todo, confesar que Dios desborda nuestra capacidad de comprensión; pero, a la vez, es afirmar que “conocemos” dónde se sitúa su misterio, porque él mismo nos lo ha revelado, respondiendo con rigor y coherencia absoluta a nuestros interrogantes radicales, y ayudándonos así a tener una idea cabal de su trascendencia