Comentarios sobre el EVANGELIO DE JUAN

MONARQUÍAS Y REYES (Jn 18, 33-37)

MONARQUÍAS Y REYES (Jn 18, 33-37) Los reyes y las monarquías eran en la antigüedad y hasta tiempos bien recientes el poder absoluto, la autoridad indiscutida y algo así como la encarnación de la voluntad de Dios en el gobierno de los pueblos. Trono y altar formaban parte del imaginario colectivo, de una u otra forma y con una u otra denominación,

EL PRETEXTO DE LA DIFICULTAD (Jn 6, 60-69)

EL PRETEXTO DE LA DIFICULTAD (Jn 6, 60-69) La dificultad cristiana, es decir, la genuinamente evangélica que evidencia Jesús a sus discípulos al reclamar “seguimiento”, no es la meramente ética o moral que habla de dominio y superación de sí mismo. Ciertamente, ya en ese aspecto su “exigencia” es radical hasta la exasperación, con su perdón incondicional, su amor al enemigo, su

MURMURACIÓN Y COBARDÍA (Jn 6, 41-51)

MURMURACIÓN Y COBARDÍA (Jn 6, 41-51) Una de las formas más cobardes de tratar al prójimo es la murmuración. Es, en definitiva, el emitir condena sin pruebas y sin arriesgar nada, de un modo “anónimo”, sugerir maldad en los demás o reproches injustificados con el único aval de nuestros recelos y suposiciones; y, casi siempre, ello simplemente porque no se avienen con

EL ESPACIO DE DIOS ( A propósito del “discurso del pan de vida” )

EL ESPACIO DE DIOS ( A propósito del “discurso del pan de vida” ) Aunque según nos presentan los evangelistas, Jesús acudía con frecuencia a las sinagogas como cualquier judío devoto, incluso tomando la palabra y entrando en debate y animado diálogo con los asistentes, los discursos allí parecen siempre ocasionales, y sus verdaderas convocatorias y llamadas al seguimiento las hace de

UNA FUERZA INCONTENIBLE: PENTECOSTÉS  

UNA FUERZA INCONTENIBLE: PENTECOSTÉS   (Jn 20, 19-23) Desde que “el espíritu de Dios flotaba sobre las aguas…” en la Génesis del universo, hasta el soplo de Jesús resucitado sobre sus discípulos y el huracán de Pentecostés, la fuerza de ese Espíritu Santo es imparable e incontenible. Podríamos decir que, inscrito en el proceso de evolución de la materia y de la

SIN LUGAR PARA LA DUDA (Jn 15, 9-17)

SIN LUGAR PARA LA DUDA (Jn 15, 9-17) Hay argumentos y afirmaciones que, por mucho que se sustraigan forzosamente a comprobaciones empíricas y reglas lógicas, o al consenso científico de los guardianes del orden de las leyes físico-químicas, se nos muestran como evidentes e irrefutables, y de mucha mayor consistencia y densidad como fundamento de nuestro comportamiento y de nuestra vida y

IN-CORPORADOS A LA DIVINIDAD (Jn 15, 1-8)

IN-CORPORADOS A LA DIVINIDAD (Jn 15, 1-8) Jesús es insistente: su llamada al seguimiento, la decisión de formar parte de sus incondicionales para dejar que Él sea quien oriente, anime, acompañe y dirija nuestra vida, no es una simple decisión libre y voluntarista nuestra, cuya aceptación nos agrega sin más a su rebaño por medio del Bautismo; sino que trasciende lo meramente visible e incluso testimonial de un signo o una actitud más

SER IMPORTANTES  (Jn 10, 11-18)

SER IMPORTANTES  (Jn 10, 11-18) Aunque el ambiente de rivalidad, competencia y vanidad en el que se mueve nuestra sociedad, y que propicia tanto la abundancia y variedad de planteamientos y objetivos frívolos y superficiales, como el circo de este mundo nuestro de maquillajes, morbo, y carencia de valores profundos, de coherencia y de rigor, y, en una palabra, de lo genuinamente humano, y personal e íntimo, que dignifica

CREER PARA VER… (Jn 20, 19-31)

CREER PARA VER… (Jn 20, 19-31) Quien no cree en Él no puede “ver” a Jesús resucitado. Es preciso haberlo conocido y haber confiado incondicionalmente en Él. Como también es preciso haber presenciado con estupor y desánimo la decepción de haberlo visto morir crucificado y, a pesar de ello, seguir manteniendo la esperanza de que “no puede haberse equivocado”… "el final de

QUERER VER A JESÚS (Jn 12, 20-33)

QUERER VER A JESÚS (Jn 12, 20-33) Sin duda alguna el evangelio de Juan pretende que resulte algo enigmático: unos griegos dicen a Felipe que “quieren ver a Jesús”… ¿Acaso Jesús no era bien visible para todos? ¿No lo conocía cualquiera, aunque sólo fuera por su original manera de hablar y de enfrentarse a las autoridades religiosas en sus discusiones con ellas, y por su peculiar