UN POCO DE CORDURA
UN POCO DE CORDURA Las frecuentes declaraciones, que podríamos considerar auténticas denuncias, del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, referentes a “falsos misticismos y abuso espiritual”, así como su critica consecuente de experiencias espirituales y presuntas apariciones, a las que me referí en mi último artículo; a mi parecer quieren ser una sana y contundente advertencia y crítica a nuestra tendencia
UNA DERIVA PELIGROSA
UNA DERIVA PELIGROSA No puede dudarse de que Jesús estaría sorprendido, y que no acabaría de entender la deriva exhibicionista y de propaganda (en el mejor de los casos podría tal vez calificarse de “actitud proselitista”, para evitar suspicacias), en la que parecen empeñados cierto número de esa multitud de grupos y asociaciones que han surgido como hongos en la Iglesia estas
EVANGELIO
EVANGELIO Una llamada que no habíamos previsto, a ponernos en marcha para buscar al prójimo y servirlo. Una convocatoria a la construcción de otro mundo, siempre posible, pero nunca realmente intentado. Un desafío al conformismo, a la autosuficiencia, y hasta a los derechos que podemos reclamar. Una exigencia que no está basada en el poder, la autoridad o los intereses; sino que,
RESPONSABILIDAD
RESPONSABILIDADUna fe auténtica y responsable, una actitud de verdadera confianza en Dios y de aceptación del evangelio y sus consecuencias en nuestra vida, exige el esfuerzo continuo por penetrar y profundizar en ella; porque implica, como ya pedía san Pedro, “dar razón de nuestra esperanza” y manifestar su coherencia y su sentido, la verdad de su discurso y la sensatez de sus
¿MIEDO A QUÉ?
¿MIEDO A QUÉ? Los interrogantes radicales, e imposibles de ignorar ni de silenciar, constituyen el fundamento de esa aventura personal que es nuestra vida, y son los que nos reclaman, a la vez que nos impelen a, “llegar a ser quienes somos”; es decir, a alcanzar la plenitud de nuestra propia identidad, siempre en proyecto y en proceso; ya que nuestra “esencia”,
LLAMADOS…
LLAMADOS… Como “los doce”, también nosotros somos llamados por nuestros nombres… y como ellos, no somos llamados como candidatos a un cargo o como beneficiarios de un privilegio; ni siquiera fueron llamados por Jesús para “ser salvados” personalmente cada uno de ellos (de nosotros), sino para “enviarlos” (para enviarnos)… para ser fermento, para consumir su vida siendo sal y siendo luz para
TRANSUBSTANCIACIÓN…
¿TRANSUBSTANCIACIÓN? No dudo que fuera legítimo, e incluso apropiado y conveniente a los tiempos, aplicar el concepto filosófico de sustancia y el término transubstanciación a la teología sacramental de la eucaristía, y afirmar (eso sí, de forma obsesiva, y de un modo excesivamente inconveniente y apasionado), la “presencia real” de Cristo en el pan y el vino consagrados según su mandato; pero
DESBORDADOS
DESBORDADOS Hablar de Dios y “comprenderlo” como Trinidad es, por encima de todo, confesar que Dios desborda nuestra capacidad de comprensión; pero, a la vez, es afirmar que “conocemos” dónde se sitúa su misterio, porque él mismo nos lo ha revelado, respondiendo con rigor y coherencia absoluta a nuestros interrogantes radicales, y ayudándonos así a tener una idea cabal de su trascendencia