EL CAPRICHO DE DIOS
El capricho de Dios eres tú. Pero Dios no es caprichoso. Y el capricho de Dios eres tú, aunque Dios no sea caprichoso, porque Él, sin embargo, se ha encaprichado contigo. ¿Acaso no ves cómo te cuida? ¿Acaso no percibes su mirada cariñosa que sigue tus pasos y está pendiente
EL ESCÁNDALO DEL PERDÓN (Lc 15, 11-32)
Que nadie tenga la más mínima duda: el perdón es una auténtica injusticia. Puede decirse de otra manera: el perdón es una completa provocación. Un escándalo. El desarrollo y el desenlace de la parábola está cantado y no puede sorprender a nadie; la única nota discordante no es la de
PENITENCIA
La dimensión penitencial de la vida cristiana, del seguimiento de Jesús, es ineludible. Porque es algo tan sencillo como constatar con clarividencia y sin aceptar coartadas o buscar hábiles subterfugios, nuestra condición de pecadores; es decir, de indignidad para que Dios se fíe de nosotros y su Hijo nos confíe
PEDIR PERDÓN
Tan superficiales se han convertido las relaciones entre las personas, que hasta pedir perdón lo situamos con frecuencia en el marco de protocolos más o menos formales, necesarios y sinceros sí, pero carentes por completo de la profunda carga humana que debe conllevar el sentirse necesitado de escuchar del prójimo
A LA INTEMPERIE
Dios nos quiere a la intemperie. A la intemperie, y no en cálidos refugios ni parapetados tras una muralla. A la intemperie: para hacerlo presente en el foro abierto de nuestra sociedad opulenta pero mezquina, endiosada de sus éxitos y triunfos y ensoberbecida porque controla el mundo, sin pararse nunca
LA ÚLTIMA SORPRESA DE DIOS (Lc 13,1-9)
La última sorpresa de Dios en nuestra vida es la del momento de nuestra muerte. Y si casi todas sus sorpresas son desconcertantes y trastocan nuestras previsiones y proyectos, la de la incertidumbre del momento de nuestra muerte nos sume con frecuencia en la desolación y la angustia, en la
LA DENSIDAD DEL MOMENTO
No consentir en dejar pasar el tiempo como algo ajeno, que de forma caprichosa e incierta hemos de soportar y nos sume en la incertidumbre, el desánimo o la perplejidad. Saber que el instante que me llega es un rayo más de luz, de esperanza y de fuerza para seguir
EL PRIVILEGIO DE LA FRAGILIDAD
Qué fácil creer en Dios cuando la vida nos sonríe. Qué sencillo estarle agradecidos cuando todo se presenta ante nosotros en el transcurso de una vida ordenada y pacífica, sujeta sí al ritmo difícil y exigente de nuestra sociedad y nuestro mundo, con los muchos problemas inherentes a nuestras limitaciones
TRANSFIGURADO (Lc 9, 28-36)
La oración transfigura a Jesús. No podemos saber cómo fue esa experiencia de Pedro, Santiago y Juan, de asomarse al abismo de la divinidad de Jesús; y, sin duda alguna, no supieron percibir su verdadera luz hasta tener la experiencia del Cristo muerto y resucitado. Pero lo que afirman de
CONTRA LAS CUERDAS
Que nadie lo dude: el evangelio de Cristo nos pone contra las cuerdas. Seguir a Jesús no es para pusilánimes ni para timoratos. Tampoco para pesimistas o tibios. Seguir a Jesús requiere un coraje dispuesto a todo y una clara conciencia y voluntad de asumir riesgos. San Pablo lo describe