EVANGELIO
Una llamada que no habíamos previsto,
a ponernos en marcha para buscar al prójimo y servirlo.
Una convocatoria a la construcción de otro mundo,
siempre posible, pero nunca realmente intentado.
Un desafío al conformismo, a la autosuficiencia,
y hasta a los derechos que podemos reclamar.
Una exigencia que no está basada en el poder,
la autoridad o los intereses;
sino que, más bien,
se nos ofrece como una sugerencia cautivadora.
Un reclamo para todos los que apuestan por la paz,
por la bondad, por la compasión y la ternura.
Una confianza y acogida que entierra los recelos,
la rivalidad y la discordia;
y se concreta en humildad, alegría y transparencia.
Y, asumiéndolo todo, y concentrando todo,
una promesa inmerecida, pero viva y palpitante,
que nos envuelve, nos anima y moviliza;
y que, al proyectarnos al futuro,
transforma la realidad y nuestra vida.
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