UNA DERIVA PELIGROSA
UNA DERIVA PELIGROSA No puede dudarse de que Jesús estaría sorprendido, y que no acabaría de entender la deriva exhibicionista y de propaganda (en el mejor de los casos podría tal vez calificarse de “actitud proselitista”, para evitar suspicacias), en la que parecen empeñados cierto número de esa multitud de grupos y asociaciones que han surgido como hongos en la Iglesia estas