PLEGARIA EUCARÍSTICA -Domingo de Ramos-

PLEGARIA EUCARÍSTICA -Domingo de Ramos-

Es en verdad justo, Señor, el darte gracias,

porque tu Hijo por nosotros,

como Cordero sin mancha

se entregó a la muerte en la cruz,

ofreciéndose en sacrificio

para rescatarnos y perdonar nuestros pecados.

Asumiendo la fragilidad de nuestra carne,

y manteniéndose fiel hasta el final,

nos reconcilió definitivamente contigo.

Por eso, llenos de alegría,

y unidos a los ángeles y santos, cantamos:

SANTO, SANTO, SANTO

Esa santidad, ¡Oh Dios!,

a la que nos convocas en tu Hijo Jesucristo,

queremos hacerla nuestra hoy y siempre;

por ello te pedimos que tu Espíritu descienda

santificando este pan y este vino,

memorial de aquella Última Cena,

en que Él hizo de ellos

señal y signo de su eterna presencia entre nosotros.

Y, así, tomando el pan lo partió y dijo:

TOMAD Y COMED

Y, bendiciendo el vino de aquel cáliz nos urgió diciendo:

TOMAD Y BEBED

Cristo se entregó por nosotros.

Por tu cruz y tu resurrección

nos has salvado, Señor.

En Jesús, oh Padre,

por la fuerza de tu Espíritu

has recapitulado el universo entero

haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Porque siendo nosotros pecadores

Él murió por nosotros,

y en su resurrección fuimos salvados.

Tras haber anunciado el evangelio

y derramado a raudales su bondad,

soportó la Pasión y la Cruz hasta la entrega total,

para que también nosotros

tuviéramos acceso a la vida.

Y así, reconciliados contigo,

sentimos la presencia del Espíritu Santo,

que ilumina nuestro caminar

y nos abre a vuestro misterio divino.

Fortalece con él, Señor, a esta iglesia tuya

siempre necesitada de tu perdón y tu bondad,

para que nos decidamos sin miedo

a hacer presente tu amor en el mundo

unidos al Papa y a nuestro obispo,

y a todos los que han sido y son

testigos de tu amor.

Que, como Jesús, no tengamos miedo a la cruz;

y que descubramos el gozo de entregar nuestra vida,

de estar siempre disponibles,

de imitar su predilección por los que sufren,

y por todos aquellos que son excluidos,

 abandonados u olvidados.

Que no dejemos pasar a nadie a nuestro lado

sin dedicarle una palabra de aliento,

un cuidado delicado y cariñoso,

y un horizonte de esperanza y de bondad.

Y que ese horizonte eterno

en el que sentimos viviendo para siempre

a nuestros difuntos,

y a todas las personas

que ya han cumplido su camino

y su pasión en este mundo,

sea también el de nuestro encuentro definitivo

con ellos y contigo.

POR CRISTO, CON ÉL Y EN ÉL,

A TI DIOS PADRE OMNIPOTENTE,

EN LA UNIDAD DEL ESPÍRITU SANTO,

TODO HONOR Y TODA GLORIA

POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. AMÉN.

Por |2025-04-12T22:32:51+01:00abril 12th, 2025|General, Oraciones y música, Plegarias Eucarísticas|Sin comentarios

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