CICLO LITÚRGICO B

CRISIS DE FE (Mc 5, 21-43)

CRISIS DE FE (Mc 5, 21-43) Al hilo del fino y sugerente análisis que hace X. Pikaza del pasaje del evangelio de Marcos, quiero fijarme en el “jefe de la sinagoga”, Jairo, que contra todas las normas y desobedeciendo el acuerdo oficial de las autoridades religiosas respecto a Jesús, acude a  buscarlo y a pedirle que vaya a curar a su hija.

TRANSGREDIR LA LEY  (Mc 5, 21-43)

TRANSGREDIR LA LEY  (Mc 5, 21-43) La hija de Jairo, el jefe de la sinagoga: una niña de ya doce años (la “mayoría de edad” en aquellos tiempos), que parece condenada a no estrenar su vida… Y una mujer, que desde hace también doce años, está igualmente  “condenada” a ya no poder vivir más su vida: excluida, avergonzada, impura… Ambas necesitan salir

DORMIR TRANQUILO (Mc 4, 35-41)

DORMIR TRANQUILO  (Mc 4, 35-41) Jonás dormía plácidamente en el fragor de la terrible tormenta, mientras todos en el barco, aterrorizados y desesperados, rezaban cada uno a su dios, pidiendo salvar la vida ante el inminente naufragio. Jonás era el único que podía dormir “tranquilo” en medio del caos, porque sólo él sabía el porqué de ese “viento contrario” provocado por Dios

UN DIOS COTIDIANO (Mc 4, 26-34)

UN DIOS COTIDIANO (Mc 4, 26-34) Tal vez una de las características más sorprendentes y escandalosas del evangelio de Jesús, sea la poca “espectacularidad” de su “idea” y conciencia de Dios, rompiendo radicalmente con esa espontánea tendencia “dualista” humana a hablar de “cielo y tierra”, con Dios en el estrato superior observando el mundo (estrato inferior) e irrumpiendo en él a voluntad

CREDIBILIDAD Y RIESGO (Mc 3, 20-35)

CREDIBILIDAD Y RIESGO (Mc 3, 20-35) La búsqueda de la tranquilidad y la paz, y la huida de los problemas, pretendiendo evitar enemistades y enfrentamientos, no puede nunca hacerse al precio de la verdad y de las incomodidades o rechazo que su proclamación pueda tener para quien la defiende, por parte de quienes no la admiten y se ofuscan en su visión

INCORPORADOS A LA DIVINIDAD (Mc 14, 22-26)

INCORPORADOS A LA DIVINIDAD (Mc 14, 22-26)         La fe cristiana, hay que decirlo hasta la saciedad, no es una cuestión de conocimiento de Dios, sino de experiencia del misterio divino. Su punto de referencia culminante e identificativo lo da Jesús, cuya persona se nos convierte en absolutamente imprescindible para acceder a lo más radical de nuestra propia identidad, y al sentido

TRINIDAD: ALGO DECISIVO  (Mt 28, 16-20)

TRINIDAD: ALGO DECISIVO  (Mt 28, 16-20) Que Dios sea Trinidad no es irrelevante. Al contrario, es algo decisivo sobre Dios. Sobre Dios y sobre nosotros. En contra de lo que parece, no supone conocer a Dios desde la teoría y en abstracto,  haciendo elucubraciones sobre la divinidad y su esencia; sino todo lo contrario: es la única posibilidad conocida de expresar en

DESDE LO HONDO (Pentecostés)

DESDE LO HONDO (Pentecostés) La vida de Jesús fue la presencia personal de Dios en nuestra historia; y, con ello, el hacernos clara y visible su voluntad, cuando, en su misterio trinitario, decidió ser “Creador de vida”; e incluir nuestra propia historia en la suya. Por eso nos convocó al incomprensible e inesperado Reino de Dios; a esa dinámica divina de proyección

Por |2024-05-18T11:04:13+01:00mayo 18th, 2024|Artículos, CICLO LITÚRGICO B, General|Sin comentarios

A PROPÓSITO DE LA ASCENSIÓN  (Mc 16, 15-20)

A PROPÓSITO DE LA ASCENSIÓN  (Mc 16, 15-20) No importa demasiado que la leyenda sea incongruente e inaceptable, por poco que se analice con un mínimo de capacidad crítica y de sensatez. La Ascensión de Jesús “al cielo”, nos transmite, en ese lenguaje de imaginación y fantasía, que tanto nos atrae y nos llega a seducir, y que se nos hace inevitable

EL REGALO DE LA INDIGENCIA  (Jn 15, 9-17)

EL REGALO DE LA INDIGENCIA  (Jn 15, 9-17) En el origen de nuestra fe no estamos nosotros sino Dios. No es nuestro interrogante el que nos abre el camino a reconocer nuestra dependencia y experimentar nuestra indigencia, sino la iniciativa divina, origen y causa de su Revelación, la que nos concede la lucidez de nuestro inconformismo con “lo terrenal”. Una cosa es