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LA MIRADA DEL CIEGO DE NACIMIENTO

LA MIRADA DEL CIEGO DE NACIMIENTO Ciego andaba, Jesús, perdido y solo, errando desamparado por mi vida; pero al tocarme tú, con tu caricia llegó la luz y ahora veo… y descubro tu belleza, tu bondad; pero, ¿quién eres?... Y cuando de nuevo eres Tú mismo quien me encuentra, sólo puedo mirarte anonadado, decirte que ya soy tuyo, iluminado y radiante de

Por |2023-03-18T18:42:44+01:00marzo 18th, 2023|General, Oraciones y música, Orar|Sin comentarios

PLEGARIA EUCARÍSTICA (IV DOMINGO DE CUARESMA)

PLEGARIA EUCARÍSTICA -Cuarto Domingo de Cuaresma- ¿Cómo no darte gracias, Señor, por tus palabras por tu agua viva, por tu exceso de luz, por esa fuerza y energía de lo alto que acompaña e ilumina nuestras vidas? Al sentir así tu cercanía desde la trascendencia inaccesible de tu santidad, a la que nos convocas y diriges, nos unimos a los ángeles y

¿QUÉ ES “LO RARO”?…  (Jn 9, 1-41)

        “Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos…”   ¿QUÉ ES “LO RARO”?...  (Jn 9, 1-41)                 La curación del ciego de nacimiento es más        que un simple milagro. El evangelio de Juan nos lo presente como el descubrimiento definitivo de la luz con que Dios ilumina nuestra vida

LA MIRADA DE LA SAMARITANA

LA MIRADA DE LA SAMARITANA Mirarte atenta y curiosamente, y escucharte sorprendida… y descubrir en tus ojos, y en tus palabras, que me ves en lo profundo de mi vida y me cuentas mis secretos… que conoces lo íntimo escondido y lo riegas de bondad… que contigo percibo al fin la ocasión de llegar a ser yo misma, de abandonar el lastre

Por |2023-03-10T23:42:38+01:00marzo 11th, 2023|General, Oraciones y música, Orar|Sin comentarios

PLEGARIA EUCARÍSTICA (III DOMINGO DE CUARESMA)

PLEGARIA EUCARÍSTICA –Tercer Domingo de Cuaresma- Con justicia te damos gracias, Padre, por tu Hijo; porque nos sale al paso en el camino de la vida, para saciar la sed de eternidad, que Tú mismo has infundido por tu Espíritu en nosotros; y que, al provocar nuestra atención y nuestra mirada, como le sucedió a aquella samaritana, nos hace descubrir su piedad

PERO, ¿DE QUÉ AGUA ME HABLAS?…  (Jn 4, 5-42)

PERO, ¿DE QUÉ AGUA ME HABLAS?...  (Jn 4, 5-42) Mirando como la samaritana a Jesús nos sentimos como ella: conocidos por Dios y acompañados… La cercanía de Jesús, y sobre todo su mirada y sus palabras, siembra interrogantes. Interrogantes profundos, que no sólo se refieren a su persona y al misterio que la envuelve, sino que nos conciernen a nosotros mismos, llegan

MIRANDO A JESÚS TRANSFIGURADO

MIRANDO A JESÚS TRANSFIGURADO Admirarse, asombrado y mudo, ante el misterio del descenso de Dios a nuestro mundo, de estar nuestra inmanencia grávida del infinito y de su trascendencia. Tal vez mirar a Cristo sólo sea la diferencia entre saberlo y no saberlo; o tal vez, si así lo intuyes, la diferencia entre quererlo o rechazarlo… Pero esa mirada aturdida al Jesús

Por |2023-03-04T09:12:22+01:00marzo 4th, 2023|General, Oraciones y música, Orar|Sin comentarios

PLEGARIA EUCARÍSTICA (II DOMINGO DE CUARESMA)

PLEGARIA EUCARÍSTICA -Segundo domingo de Cuaresma- Mirando a Jesús transfigurado en este segundo domingo de Cuaresma, afirmamos, Oh Padre, tu grandeza y proclamamos tu gloria al comprobar el esplendor de tu Reino hecho presente en nuestro mundo a través de la entrega fiel de tu Hijo, transmitiéndonos la fuerza de vuestro Espíritu Santo para integrarnos en vuestra divinidad de plenitud y de

DESTELLO DIVINO (Mt 17, 1-9)

DESTELLO DIVINO (Mt 17, 1-9)            Ni miedo, ni inquietud; más bien estupor y asombro. Ni mera complacencia ni arrobamiento místico; sino llamada a la completa lucidez y al seguimiento comprometido y responsable. Luz para alumbrar el camino: el camino hacia la cruz. Mirada luminosa para saber quién es ese Cristo que camina decidido, porque quiere culminar su entrega incondicional y

MIRANDO  A JESÚS TENTADO

MIRANDO  A JESÚS TENTADO ¿Y tú también tentado, Jesús? ¿El propio Dios hacerse humano para estar así al alcance del mal y del Malvado?... Te miro ahí, enfrentado al otro misterio de lo humano: el del pecado, que de nuestra debilidad hace presa y nos provoca con tanta mayor astucia cuanto más queremos evitarlo. Ser persona, aún siendo Dios, no te priva