Comentarios sobre el EVANGELIO DE MARCOS

A PROPÓSITO DE LA ASCENSIÓN  (Mc 16, 15-20)

A PROPÓSITO DE LA ASCENSIÓN  (Mc 16, 15-20) No importa demasiado que la leyenda sea incongruente e inaceptable, por poco que se analice con un mínimo de capacidad crítica y de sensatez. La Ascensión de Jesús “al cielo”, nos transmite, en ese lenguaje de imaginación y fantasía, que tanto nos atrae y nos llega a seducir, y que se nos hace inevitable

RESCATAR LA UTOPÍA (Mc 16, 1-7)

RESCATAR LA UTOPÍA (Mc 16, 1-7) La fiesta de Pascua no sólo era celebración del origen de un pueblo, sino su convocatoria a un futuro, vocación de comunión eterna entre sus miembros. Dios no salva a sus individuos, sino al pueblo. Hay que ser miembro de él, compartir pertenencia y compromiso para poder gozar como persona del favor de Dios a la

UNA ENTRADA EN FALSO  (Mc 11, 1-10)

UNA ENTRADA EN FALSO  (Mc 11, 1-10) Es un pórtico falso, una aclamación inconsciente e inconsistente. Ni siquiera un intento fallido, porque no hay ninguna voluntad ni intención de que prospere; ni por parte de los protagonistas, ese espontáneo y desproporcionado populismo que mueve irreflexivamente a las masas contagiando un mimetismo irresponsable, ni por parte del aclamado que repetida y constantemente huía

REIVINDICAR LA TRADICIÓN FIEL (Mc 9, 2-10)

REIVINDICAR LA TRADICIÓN FIEL (Mc 9, 2-10) Más que reivindicar a Jesús, uno tendería a pensar que su transfiguración es una reivindicación de Moisés y de Elías, de la Ley y los profetas… Porque, como tan insistentemente recalca san Juan en su evangelio (y el propio Marcos nos lo describe en términos de “autoridad”), Jesús no necesita ninguna acreditación “externa” divina, ya

SER TENTADOS  (Mc 1, 12-15)

SER TENTADOS  (Mc 1, 12-15) Si bien lo pensamos, la tentación no es algo que debamos considerar sólo como una amenaza o provocación en determinadas ocasiones o momentos, sino que constituye un factor constante de nuestra vida; una consecuencia, a la vez que signo, de nuestros límites como criaturas finitas y “seres de este mundo”. Pero al propio tiempo, la tentación es

LO IMPORTANTE NO ES EL MILAGRO (Mc 1, 40-45)

LO IMPORTANTE NO ES EL MILAGRO (Mc 1, 40-45) Cuando el leproso, curado tras encontrarse con Jesús y pedírselo con absoluta confianza, considera su sanación, su recuperación de la dignidad perdida (ya sabemos que el leproso no sólo era un enfermo, sino sobre todo un proscrito, un “apestado”: excluido, discriminado, maldito…), no celebra tanto su salud cuanto su encuentro con Jesús. Parece

ATRACCIÓN IRRESISTIBLE  (Mc 1, 29-39)

ATRACCIÓN IRRESISTIBLE  (Mc 1, 29-39) Es tal el influjo y el “poder” de Jesús, que su presencia además de no poder pasar desapercibida, se nos hace imprescindible. Lo necesitamos cerca, queremos ser testigos de que es real esa persona que nos invita a otro mundo, a otra vida. Y, por su parte, para Jesús también es imprescindible el hacérsenos presente, el buscarnos

UNA AUTORIDAD EXTRAÑA Y SORPRENDENTE   (Mc 1, 21-28)

UNA AUTORIDAD EXTRAÑA Y SORPRENDENTE   (Mc 1, 21-28) La “autoridad” de Jesús es algo peculiar y sorprendente, y constituye uno de los rasgos determinantes de la originalidad y el misterio de su persona. Viene a ser un signo inequívoco de identidad divina y provoca inexcusablemente el interrogante: ¿Quién es éste? O, visto desde el ángulo de la oposición: “¿Quién se cree éste

LA LLAMADA AL SEGUIMIENTO (Mc 1, 14-20)

LA LLAMADA AL SEGUIMIENTO (Mc 1, 14-20) La llamada de Jesús no es, como tendemos a pensar, una llamada hecha a quien ya es “cristiano”, para pedirle algo especial, “algo más” (y entonces hablamos de “vocación”); sino que se dirige a todo el que acude a él expectante e inquieto por escuchar su palabra y compartir su vida, a ése que se

UNA TEOFANÍA INSÓLITA (Mc 1, 6-11)

UNA TEOFANÍA INSÓLITA (Mc 1, 6-11) La del bautismo de Jesús es una teofanía insólita. Insólita, insospechada e inesperada. Una teofanía no es una “revelación personal”, sino una “manifestación pública de Dios” dirigida a todos los presentes expectantes, los cuales reconocen (casi siempre atemorizados) el poder divino, rindiéndose ante él. Nada de eso parece ocurrir en ese bautismo. Se nos presenta como