“MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES?” (Jn 1, 35-42)
“MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES?” (Jn 1, 35-42) En ese plus humano que constatamos cuando honrada y sinceramente consideramos la materialidad de nuestra persona en su mera corporeidad, descubrimos eso que podríamos definir como una sensibilidad profunda que nos da acceso a lo más hondo, lo genuino e inasible de nuestra persona impreso en lo sensible y en lo pensable, y que percibimos con