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ALGUIEN SORPRENDENTE  (Jn 1, 19-28)

ALGUIEN SORPRENDENTE  (Jn 1, 19-28) Aunque la imagen que solemos tener de Juan Bautista es la del rigor y la austeridad, provocando en nosotros un reclamo de seriedad y de vida dura, su mensaje es el de la ilusión y el optimismo; en las antípodas de la tristeza y del pesimismo que tan a menudo tiñe nuestra consideración del mundo y nuestra

LLEGA ALGUIEN  (Mc 1, 1-8)

LLEGA ALGUIEN  (Mc 1, 1-8) Juan Bautista reclama un bautismo de conversión de los pecados, de renovación de la vida, de punto y aparte en lo que somos como personas, para poder ser en realidad quienes Dios quiere y nos pide que seamos. Pero sus palabras no son sólo de llamada a la conversión, de exigencia de cambio en nuestro comportamiento mirando

ESTAR ATENTOS  (Mc 13, 33-37)

ESTAR ATENTOS   (Mc 13, 33-37) “Estar atentos” ha de formar parte, nos dice Jesús, de las actitudes fundamentales de nuestra vida. Y vivir atentamente no significa estar pendiente de cualquier logro o progreso, ese “estar al día” que intentamos, para que no se nos escape ninguna oportunidad u ocasión de mejorar nuestro nivel,  o de dotarnos de los legítimas y costosos medios

UN PRETEXTO INÚTIL  (Mt 25, 31-46)

UN PRETEXTO INÚTIL  (Mt 25, 31-46) El que se escuda en la “ausencia de Dios” en nuestro mundo y en la realidad tangible, para concluir de ello una conducta y una vida cuya única perspectiva “exigente y responsable”, la única “digna y encomiable”, sería la de la afirmación de la propia persona y su capacidad de control y dominio de lo creado,

FE EN NOSOTROS  (Mt 25, 14-30)

FE EN NOSOTROS  (Mt 25, 14-30) El dato fundamental que está a la base de las parábolas de Jesús y, en definitiva, de todo su evangelio, es la absoluta y radical confianza de Dios en nosotros. En cada uno de nosotros. Ciertamente se trata de algo incomprensible. Por eso nos pide que aceptemos la vida como un encargo libre y responsable para

DORMIR SIN MIEDO  (Mt 25, 1-13)

DORMIR SIN MIEDO  (Mt 25, 1-13) Uno sólo puede dormirse tranquilo cuando tiene la conciencia en paz. Al menos eso afirma el dicho popular. Sólo entonces no teme la inconsciencia, la imprevisión y la impotencia de esas horas de pasividad invencible y de apagón de nuestra libre voluntad. Algo de eso nos quiere decir Jesús con la parábola de las diez doncellas,

DIFÍCIL DE CREER  (Mt 23, 1-12)

DIFÍCIL DE CREER  (Mt 23, 1-12) A pesar de lo que digamos, y de la claridad con la que Jesús nos propone y nos hace presente la verdadera “forma de vivir” divina, cambiar de mentalidad respecto a Dios, tal como él nos exige, no nos es fácil. Pasar de la consideración de su “omnipotencia” a la de su “infinito amor de Padre”,

UN AMOR IMPOSIBLE  (Mt 22, 34-40)

UN AMOR IMPOSIBLE  (Mt 22, 34-40) Que “amar a Dios sobre todas las cosas” sea, sin duda el primer mandamiento para un creyente, ya que es sobre esa fe en “el misterio divino”, sobre la que pretende construir, desarrollar, y proyectar su persona y su vida, es algo evidente. Pero una absoluta y total identificación de nuestra voluntad con Dios nos es

LO DE DIOS (Mt 22, 15-21)

LO DE DIOS (Mt 22, 15-21) Lo del César es cosa nuestra. Es la red tejida por nosotros, la que vamos urdiendo a lo largo de la historia entrelazando ambiciones y recelos, afán de progreso y bienestar junto a intereses bastardos de propiedad y dominio, rivalidades más o menos violentas y deseo de imponernos, de dominar y vivir en el vértice a