PERO, ¿QUÉ CRUZ? (Lc 14,25-33)
Aunque tendamos a identificar “la cruz que hemos de soportar” con los acontecimientos externos, circunstancias o situaciones involuntarias y negativas que nos acontecen en el transcurso de nuestra vida, es evidente que “la cruz de cada día” somos nosotros mismos. Somos nuestra propia cruz. A la única persona que he de soportar inevitablemente todo el tiempo que dure mi paso por la