Comentarios sobre el EVANGELIO DE LUCAS

¿SEGUIRLE? (Lc 9, 51-62)

¿Seguir a Jesús? ¿Decir “sí” a su llamada? ¿Quién se atreve a estar tan loco…? ¿Tener la poca cordura y sensatez que muestra Él y vivir como Él lo hace? ¿Es que una persona en sus cabales se lo puede proponer? Sobre todo después del doble rechazo: el de los demás y el suyo propio. Todo parece absurdo o fruto de la

PENTECOSTÉS

Vivir Pentecostés es para los seguidores de Jesús tener la experiencia decisiva de Dios, diríamos que por fin completa, no limitada a la exclusiva y desconcertante persona del Jesús terreno; experiencia que marca nuestra vida de un modo definitivo, y que vive la comunidad de los discípulos como ya inevitable y definitiva, punto de partida de un compromiso ineludible desde ahora para

LLEGAR A LA VIDA (La Ascensión)

No es “subir al cielo”, sino “llegar a la Vida”; conseguir, por fin, divinizar ese cuerpo, que ya en su materialidad caduca transparentaba la luz de lo divino. Y es, precisamente, el hecho de no haber rehuido hacer a Dios visible en este mundo, a través de los límites inherentes a lo humano, lo que provoca trascenderlos tras la muerte. La Ascensión

DOMINGO DE RAMOS

Mirado desde la perspectiva de lo que sucedió unos días después, la que llamamos Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén el Domingo de Ramos más que un triunfo se convierte en una burla… Dejarse llevar por el entusiasmo colectivo no es demasiado difícil. Basta estar rodeado por una muchedumbre vociferante para sentirte casi obligado a gritar tú también y sumar tu voz

EL ESCÁNDALO DEL PERDÓN (Lc 15, 11-32)

Que nadie tenga la más mínima duda: el perdón es una auténtica injusticia. Puede decirse de otra manera: el perdón es una completa provocación. Un escándalo. El desarrollo y el desenlace de la parábola está cantado y no puede sorprender a nadie; la única nota discordante no es la de la actitud del hijo mayor, sino la del padre… y no sólo

LA ÚLTIMA SORPRESA DE DIOS (Lc 13,1-9)

La última sorpresa de Dios en nuestra vida es la del momento de nuestra muerte. Y si casi todas sus sorpresas son desconcertantes y trastocan nuestras previsiones y proyectos, la de la incertidumbre del momento de nuestra muerte nos sume con frecuencia en la desolación y la angustia, en la duda suprema, a veces en la absoluta rebeldía o el lamento inconsolable.

TRANSFIGURADO (Lc 9, 28-36)

La oración transfigura a Jesús. No podemos saber cómo fue esa experiencia de Pedro, Santiago y Juan, de asomarse al abismo de la divinidad de Jesús; y, sin duda alguna, no supieron percibir su verdadera luz hasta tener la experiencia del Cristo muerto y resucitado. Pero lo que afirman de un modo incontestable, es que no fue un acto de exhibicionismo por

LA TENTACIÓN (Lc 4, 1-13)

Tras su bautismo, Jesús es llevado hasta el desierto. La convocatoria que nos hace Dios por medio del Bautismo, hay que asumirla. Y hay que asumirla sabiendo todo lo que está en juego en nuestra vida si la aceptamos. Es algo que no podemos decidir de forma apresurada o inconsciente, o con la indiferencia y despreocupación con la que tomamos tantas decisiones de

CAPACES DE BONDAD (Lc 6, 39-45)

Mirar al otro siempre con ojos limpios, con ojos de bondad. No caer nunca en la tentación de juzgar lo que nos parecen en él defectos o carencias, sino dirigirnos a él con la actitud indulgente y bondadosa de quien se sabe lleno de imperfecciones y defectos, y de quien es consciente de que si el otro conociera los lados oscuros de

AL ENEMIGO (Lc 6,27-38)

No dudemos de que siguiendo a Jesús tendremos enemigos. Pero no los temamos. No seremos nosotros sus enemigos, sino ellos los nuestros… Porque es justamente el miedo al otro el que crea enemistad entre nosotros. Por eso: que ellos nos teman; pero que teman de nosotros, como de Jesús, nuestra verdad y nuestra bondad, que sea ése y no otro el origen