¿DICHOSOS? (Lc 6, 20-26)
La recompensa es futura, pero la dicha es presente. El sentido de nuestra vida es la esperanza en Dios porque ella nos adelanta el gozo, y no porque nos prometa el fin del sufrimiento. La convocatoria de Jesús no es en el cielo, sino en esta tierra nuestra, en nuestra propia, limitada, mezquina, y tantas veces miserable, realidad. Es nuestra existencia actual