PERO, ¿DE QUÉ AGUA ME HABLAS?… (Jn 4, 5-42)
PERO, ¿DE QUÉ AGUA ME HABLAS?... (Jn 4, 5-42) Mirando como la samaritana a Jesús nos sentimos como ella: conocidos por Dios y acompañados… La cercanía de Jesús, y sobre todo su mirada y sus palabras, siembra interrogantes. Interrogantes profundos, que no sólo se refieren a su persona y al misterio que la envuelve, sino que nos conciernen a nosotros mismos, llegan