LA ÚLTIMA SORPRESA DE DIOS (Lc 13,1-9)
La última sorpresa de Dios en nuestra vida es la del momento de nuestra muerte. Y si casi todas sus sorpresas son desconcertantes y trastocan nuestras previsiones y proyectos, la de la incertidumbre del momento de nuestra muerte nos sume con frecuencia en la desolación y la angustia, en la duda suprema, a veces en la absoluta rebeldía o el lamento inconsolable.