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INQUIETUD Y ÁNIMO

Hay a veces circunstancias en nuestra vida que nos entristecen e inquietan, porque escapan a nuestras manos y parecen arruinar nuestras ilusiones y proyectos. Naturalmente, no me refiero a hechos o acontecimientos irrelevantes o superficiales, a los que nosotros mismos no concedemos demasiada importancia, aunque nos agradaría que resultaran favorables a nuestros deseos; tal y como ocurre en las competiciones deportivas, concursos,

Por |2019-02-26T20:53:13+01:00febrero 26th, 2019|Artículos, General|Sin comentarios

AL ENEMIGO (Lc 6,27-38)

No dudemos de que siguiendo a Jesús tendremos enemigos. Pero no los temamos. No seremos nosotros sus enemigos, sino ellos los nuestros… Porque es justamente el miedo al otro el que crea enemistad entre nosotros. Por eso: que ellos nos teman; pero que teman de nosotros, como de Jesús, nuestra verdad y nuestra bondad, que sea ése y no otro el origen

HUNDIRSE EN DIOS

Hundirse en Dios, sí, sumergirse en ese abismo suyo y dejarse mecer por sus olas, dejarse conducir por sus aguas y mareas, ser envuelto por su abrazo sobrecogedor, desconcertante, ese abrazo que te estremece y te cautiva. No poder respirar más que su aire, no beber sino su agua, no ver ni oír otra cosa que su luz y su susurro. Entrar

Por |2019-02-23T23:45:07+01:00febrero 20th, 2019|Artículos, General|Sin comentarios

CONVOCADOS AL DISCIPULADO

La propuesta que nos hace Jesús de pasar haciendo el bien, de vivir en este mundo “al modo de Dios” y no al modo nuestro (siempre interesado, egoísta y mezquino); siendo una llamada absolutamente personal, sin embargo nunca nos invita al individualismo. Ser cristiano no es “creer en Dios y en Jesucristo”, sino integrarse en la comunidad cristiana, formar parte de su

Por |2019-02-23T23:43:34+01:00febrero 18th, 2019|Artículos, General|Sin comentarios

¿DICHOSOS? (Lc 6, 20-26)

La recompensa es futura, pero la dicha es presente. El sentido de nuestra vida es la esperanza en Dios porque ella nos adelanta el gozo, y no porque nos prometa el fin del sufrimiento. La convocatoria de Jesús no es en el cielo, sino en esta tierra nuestra, en nuestra propia, limitada, mezquina, y tantas veces miserable, realidad. Es nuestra existencia actual

LA ABSURDA BONDAD

En su impresionante novela Vida y destino, sobre la batalla de Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial, Vasili Grossman se expresa de esta manera: "En estos tiempos terribles en que la locura reina en nombre de la gloria de los Estados…en esta época de horror y demencia, la bondad sin sentido, compasiva, esparcida en la vida como una partícula de radio, no

Por |2019-02-23T23:38:50+01:00febrero 13th, 2019|Artículos, General|Sin comentarios

PASAR HACIENDO EL BIEN

Dios no sólo se complica la vida como Dios y decide encarnarse, llegando hasta nosotros en nuestra propia naturaleza humana y asumiendo con ello tanto sus limitaciones como su horizonte abierto y su anhelo de infinitud; sino que, encarnado en Cristo, también se complica la vida como hombre.  Así, Jesús no se contenta con vivir una vida oculta en santidad y aislamiento;

Por |2019-02-23T23:35:31+01:00febrero 11th, 2019|Artículos, General|Sin comentarios

“PERO SI TÚ LO DICES…” (Lc 5, 5)

Pedro lo dice sin tapujos: llevo toda la noche intentándolo, estoy cansado, y está claro que hoy no es día favorable; pero si tú lo dices… Mi jornada, y tal vez todo el mes, o todo el año, han resultado baldíos, he empleado todas mis energías en intentar conseguir salir adelante en mi tarea de ganarme honradamente el pan de cada día;

COMPLICARSE LA VIDA

Nuestra cultura occidental y nuestra forma de pensar  nos han llevado desde siempre a considerar a Dios como inmutable e impasible, dando por supuesto que la perfección consiste en la quietud absoluta y en carecer de esa necesidad de movimiento y dinamismo que nos caracteriza a nosotros y que identificamos con nuestro modo de existir, sujeto a la mudanza y a los

Por |2019-02-23T23:27:32+01:00febrero 7th, 2019|Artículos, General|1 comentario

¿UN RECHAZO INEVITABLE? (Lc 4, 21-30)

Pretender la aprobación de todos, cuando la pretensión de cumplir Dios su promesa la encarna Jesús, el hijo del carpintero, aquel cuya familia es conocida y a quien tenemos por uno más de nosotros, sin ningún rasgo distintivo solemne y deslumbrante, no parece posible. El rechazo de Jesús parece inevitable; parece ser Él mismo quien lo provoca. Los evangelios, a la par