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TRANSFIGURADO (Lc 9, 28-36)

La oración transfigura a Jesús. No podemos saber cómo fue esa experiencia de Pedro, Santiago y Juan, de asomarse al abismo de la divinidad de Jesús; y, sin duda alguna, no supieron percibir su verdadera luz hasta tener la experiencia del Cristo muerto y resucitado. Pero lo que afirman de un modo incontestable, es que no fue un acto de exhibicionismo por

CONTRA LAS CUERDAS

Que nadie lo dude: el evangelio de Cristo nos pone contra las cuerdas. Seguir a Jesús no es para pusilánimes ni para timoratos. Tampoco para pesimistas o tibios. Seguir a Jesús requiere un coraje dispuesto a todo y una clara conciencia y voluntad de asumir riesgos. San Pablo lo describe magistralmente cuando escribe a los corintios: Nos aprietan por todos lados, pero

Por |2019-03-13T14:52:05+01:00marzo 13th, 2019|Artículos, General|Sin comentarios

FALTAN PECADORES

Tenemos una innata tendencia a considerarnos víctimas, y pretender siempre exculparnos de los errores, malas elecciones o consecuencias negativas de nuestras decisiones o de nuestros actos. Ante la evidencia de que no hemos obrado correctamente o de que nuestra opción fue negativa, nuestro primer impulso es siempre el de buscar una excusa o un pretexto que pueda disculparnos. Además, la popularización de

Por |2019-03-12T21:46:04+01:00marzo 11th, 2019|Artículos, General|Sin comentarios

LA TENTACIÓN (Lc 4, 1-13)

Tras su bautismo, Jesús es llevado hasta el desierto. La convocatoria que nos hace Dios por medio del Bautismo, hay que asumirla. Y hay que asumirla sabiendo todo lo que está en juego en nuestra vida si la aceptamos. Es algo que no podemos decidir de forma apresurada o inconsciente, o con la indiferencia y despreocupación con la que tomamos tantas decisiones de

MIÉRCOLES DE CENIZA

Somos polvo y ceniza. Cuando uno logra hacer silencio y olvidar los complicados equilibrios de su vida, saturada de prisas, de quejas y protestas, de voces extemporáneas y reclamos publicitarios, de gritos e insultos, de desautorizaciones injustas y condenas maliciosas; cuando nos atrevemos a detenernos un instante en el aquí y ahora de una biografía, la nuestra, plagada de nimiedades y de

Por |2019-03-05T23:11:44+01:00marzo 5th, 2019|General|1 comentario

CAPACES DE BONDAD (Lc 6, 39-45)

Mirar al otro siempre con ojos limpios, con ojos de bondad. No caer nunca en la tentación de juzgar lo que nos parecen en él defectos o carencias, sino dirigirnos a él con la actitud indulgente y bondadosa de quien se sabe lleno de imperfecciones y defectos, y de quien es consciente de que si el otro conociera los lados oscuros de

LA PARROQUIA, IGLESIA LOCAL

La incorporación al discipulado de Jesús, la integración en la comunidad fraterna de sus seguidores; la realizamos a través de la parroquia, entendida ésta como iglesia local  en el marco de una eclesiología de comunión.  La parroquia no es una instancia administrativa, ni un servicio público. Tampoco es el local de espectáculos religiosos o el lugar donde nos corresponde acudir para las

Por |2019-02-27T21:14:10+01:00febrero 27th, 2019|Artículos, General|Sin comentarios

INQUIETUD Y ÁNIMO

Hay a veces circunstancias en nuestra vida que nos entristecen e inquietan, porque escapan a nuestras manos y parecen arruinar nuestras ilusiones y proyectos. Naturalmente, no me refiero a hechos o acontecimientos irrelevantes o superficiales, a los que nosotros mismos no concedemos demasiada importancia, aunque nos agradaría que resultaran favorables a nuestros deseos; tal y como ocurre en las competiciones deportivas, concursos,

Por |2019-02-26T20:53:13+01:00febrero 26th, 2019|Artículos, General|Sin comentarios

AL ENEMIGO (Lc 6,27-38)

No dudemos de que siguiendo a Jesús tendremos enemigos. Pero no los temamos. No seremos nosotros sus enemigos, sino ellos los nuestros… Porque es justamente el miedo al otro el que crea enemistad entre nosotros. Por eso: que ellos nos teman; pero que teman de nosotros, como de Jesús, nuestra verdad y nuestra bondad, que sea ése y no otro el origen

HUNDIRSE EN DIOS

Hundirse en Dios, sí, sumergirse en ese abismo suyo y dejarse mecer por sus olas, dejarse conducir por sus aguas y mareas, ser envuelto por su abrazo sobrecogedor, desconcertante, ese abrazo que te estremece y te cautiva. No poder respirar más que su aire, no beber sino su agua, no ver ni oír otra cosa que su luz y su susurro. Entrar

Por |2019-02-23T23:45:07+01:00febrero 20th, 2019|Artículos, General|Sin comentarios