EL RECONOCIMIENTO DEL DISCÍPULO (Lc 13, 22-30)
Ni creer en Dios es una mera declaración pública de buenas intenciones, ni seguir a Jesús, aceptar su llamada e integrarse en su discipulado, es una simple expresión de simpatía por su causa o de sentimentalismo dulzón y condescendiente, proclive a las expresiones de compasión o delicadeza. Para formar parte de la familia de Dios, para ser de sus íntimos y sentarse