LLEGAR A LA VIDA (La Ascensión)
No es “subir al cielo”, sino “llegar a la Vida”; conseguir, por fin, divinizar ese cuerpo, que ya en su materialidad caduca transparentaba la luz de lo divino. Y es, precisamente, el hecho de no haber rehuido hacer a Dios visible en este mundo, a través de los límites inherentes a lo humano, lo que provoca trascenderlos tras la muerte. La Ascensión