¿POR QUÉ LAMENTARSE? (Jn 11, 1-45)
¿POR QUÉ LAMENTARSE? (Jn 11, 1-45) ¿Cuántas veces nos hemos dirigido a Dios con un reproche similar al de Marta y María: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”… ¿Cuántos lamentos hay en nuestra vida con ese condicional: “si no hubiera ocurrido tal cosa”… “si lo hubiera sabido”… “si me lo hubieran dicho”…? Casi podríamos decir que nuestra vida