¿Rescatar la utopía?
El misterio de Dios solamente podemos ubicarlo en la utopía; es decir, en la aparente contradicción y en lo imposible. Lo profundo de lo humano y de la vida, lo único que merece tal nombre y nos inquieta, está más allá de nosotros mismos y de nuestra inevitable incapacidad y torpeza por conseguirlo; y, sin embargo, se nos ha hecho accesible a través de la vida de Jesús, el Cristo, el Evangelio cristiano. Si no rescatamos la utopía de la cruz desde su necedad y escándalo, ni seremos fieles a su llamada, ni descubriremos el horizonte al que nos convoca.
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