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¿”VITA CRUCIS”? (Mt 16, 21-27)

¿”VITA CRUCIS”? (Mt 16, 21-27) Mucho más allá de nuestras obsesivas consideraciones sobre  “papado” y primacía de Pedro, su figura, presentada por Mateo como prototipo del apostolado, o en otras palabras, como portavoz de todos ellos; y así, simplemente, como referente de unidad (¡y en ningún caso de uniformidad o mimetismo!...) de la comunión eclesial en su diversidad, no sólo es “ejemplar”

¿PEDRO PAPA? (Mt 16,13-20)

¿PEDRO PAPA? (Mt 16,13-20) ¿Está Jesús nombrando a Pedro Papa? ¿El primer Cónclave sin serlo (¡puertas abiertas de Dios sin recelo ninguno!)?, ¿el único presidido y dirigido por Dios; y puede que el único realmente inspirado exclusivamente por el Espíritu Santo?... No parece haber duda entre los exegetas de que no es ésa la cuestión. Aunque sí parece haber acuerdo absoluto por

MOLESTIAS E INOPORTUNIDAD (Mt 15, 21-28)

MOLESTIAS E INOPORTUNIDAD  (Mt 15, 21-28) Aunque Mateo nos presenta unas sorprendentemente duras y desconcertantes palabras de Jesús, indicadoras de rechazo y casi hostilidad hacia esa mujer extranjera, cuando es precisamente Él quien ha huido y está “en territorio pagano”, adonde se ha retirado para evitar las asechanzas de los “letrados y fariseos”; la doble intención del evangelista en esta elaborada narración

“ALGO MÁS” QUE LO “SIMPLEMENTE HUMANO” (Mt 14, 22-33)

   “ALGO MÁS”  QUE LO “SIMPLEMENTE HUMANO”     (Mt 14, 22-33) Sea lo que fuere en realidad aquello que de sorprendente, impactante y milagroso tuviera la escena de la “aparición fantasmal” de Jesús en la barca para calmar la tormenta, y sin querer detenernos en elucubraciones acerca de la capacidad del cuerpo de Pedro para flotar (no logro hacerme a la idea de que fuera cierto que caminara

LA MULTITUD SACIADA (Mt 14,13-32)

LA MULTITUD SACIADA (Mt 14,13-32) Tal vez la única práctica cristiana que hace justicia al verdadero sentido del relato que deberíamos titular “de la muchedumbre saciada”, y no “de la multiplicación de los panes”, ya que por ninguna parte se habla de operaciones aritméticas, a pesar del ingenuo y exagerado cálculo de cantidades y proporciones con el que los evangelistas buscaban llamar nuestra

PEQUEÑOS DETALLES (Mt 13, 44-52)

PEQUEÑOS DETALLES (Mt 13, 44-52) Las brevísimas parábolas del tesoro escondido y de la perla encontrados, siendo tan claras y significativas, no parecen propicias a grandes desarrollos “intelectuales”, sino a indicarnos algo evidente y notorio, con algunos detalles tan reconocibles y lógicos, que parecen de poca importancia y pueden pasar desapercibidos sin problemas, absorbidos por el escueto e importante mensaje de lo decisivo que resulta en la

RAÍCES MEZCLADAS… (Mt 13, 24-30)

RAÍCES MEZCLADAS… (Mt 13, 24-30) Dividir el mundo y las personas en dos campos opuestos e irreconciliables de “buenos y malos” es una de las mayores y más destructivas de su propia identidad, más sugerentes y sutiles tentaciones del cristiano. ¡Y bien que hemos caído y seguimos cayendo desgraciadamente en ella sin vergüenza ni escrúpulos!  ¡A veces hasta nos hemos ufanado de ello!... Pero,

MIRAR DE OTRA MANERA (Mt 13, 1-23)

MIRAR DE OTRA MANERA  (Mt 13, 1-23) Todo el evangelio y la vida de Jesús puede resumirse diciendo que se trata de una propuesta a vivir “de otra manera”, de un modo distinto al habitual. La suya es la presentación de una alternativa al callejón sin salida de una vida centrada en nosotros mismos, indiferente a lo ajeno y repleta de contradicciones

“VENID A MÍ TODOS LOS QUE ESTÁIS CANSADOS Y AGOBIADOS…” (Mt 11,25-30)

“VENID A MÍ TODOS LOS QUE ESTÁIS CANSADOS Y AGOBIADOS…” (Mt 11,25-30) Son ésas, tal vez, las únicas palabras que deberían leerse claramente en el frontispicio de cualquier catedral o templo cristiano, así como en la frente de todo discípulo fiel de Jesús, en lugar de las solemnes e intimidantes “Christus vincit, Christus regnat, Christusimperat”, que tanto han emponzoñado la historia de la Iglesia, la mentalidad de almas cándidas o malévolas,

ACOGIDA SIN RECELOS. (Mt 10, 37-42)

ACOGIDA SIN RECELOS  (Mt 10, 37-42) Aunque dada la exquisita sensibilidad y delicadeza de Jesús me resulta difícil admitir que esas palabras (“quien ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí…”) transmitidas por los evangelios como una alternativa entre el amor a los seres más queridos y que con mayor intensidad, gratuidad y profundidad han