¿LIBERAR O DOMESTICAR? (1 de 3)
Al margen de la valoración o consideración moral que merezca el ejercicio del poder por parte de aquél que lo detenta; y al margen de los mecanismos por medio de los cuales haya accedido a poseerlo, es evidente que la tentación inevitable que debe vencer en su toma de decisiones y en la orientación de su “política” (del orden que sea), es