UN DIOS FAMILIAR
UN DIOS FAMILIAR No cabe duda de que la huella mayor, la más importante y decisiva que ha impreso Dios en su creación es la del amor, que se identifica con él mismo y que, por ello, se hace culminante en el cariño de la familia, profundo e incomprensible desde la simple biología, porque ésta desde su mecanicismo evolucionista no puede justificarlo