SILENCIAR AL OTRO (Mc 10, 46-52)
SILENCIAR AL OTRO (Mc 10, 46-52) Cuando alguien levanta demasiado la voz, nos molesta. Y procuramos silenciarlo. Si nuestro vecino reclama atención a él, mientras nosotros estamos educadamente callados, conformándonos con ser observadores o testigos silenciosos, lo miramos con actitud de desagrado, desaprobando su afán de protagonismo y su llamada “escandalosa”. Toda persona o circunstancia que nos incomoda, procuramos que pase desapercibida,