VIVIR EN EXPECTACIÓN (Lc 12, 32-40)
Las reiteradas invitaciones de Jesús a “estar alerta”, y su insistencia en mantener una actitud de vigilancia, son siempre una clara llamada a la lucidez y a la consciencia, animándonos así a considerar nuestra vida como un peregrinaje, como un caminar activo y atento, que nos vaya sumergiendo en Dios y en la espera serena y paciente del momento de su llegada