¿VIDA ETERNA? ¿PARA QUÉ? (Lc 20, 27-38)
Según los testimonios de la época, parece ser que los saduceos, como muchos otros devotos de ayer y de hoy, no se inquietaban mucho por “la resurrección de los muertos” y “la vida eterna”. Bien instalados como estaban en este mundo, ocupando los puestos destacados y gozando de todas las ventajas aquí en la tierra, preferían relegar el supuesto de un futuro