General

INTERPELADOS   (Mt 16, 13-19)

INTERPELADOS   (Mt 16, 13-19) La pregunta y la convocatoria de Jesús son personales. No hay una “llamada general” a integrarse en un grupo de seguidores, sino una interrogación provocadora dirigida a cada uno de quienes le rodean y manifiestan su deseo de convertirse en discípulos. No le preocupa el número, sino el compromiso real y auténtico. Por eso tampoco valen respuestas prefabricadas,

SERENIDAD Y ALEGRÍA  (Mt 10, 26-33)

SERENIDAD Y ALEGRÍA  (Mt 10, 26-33) El miedo y la tristeza son contagiosos. Como lo son la serenidad y la alegría. El  anuncio del evangelio, como culminación que es de la revelación de Dios, encarnándose el propio Hijo, es llamada constante a la confianza  y a la gratitud por el don de la vida y por ese impulso divino, esa “imagen y

LA VIDA COMO MISIÓN  (Mt 9,36-10,8)

LA VIDA COMO MISIÓN  (Mt 9,36-10,8) Desde hace unos años, y desde las instancias “oficiales” de la Iglesia, los reclamos y llamadas a la “evangelización” son constantes; y, más que insistentes resultan ya fatigosos y cargantes, habiéndose convertido en un lugar común de cualquier discurso eclesial y de toda llamada a una “actualización del evangelio”. Como tantas veces y en tantas cuestiones,

HAMBRE Y SED DE CRISTO  (Jn 6, 51-58)

HAMBRE Y SED DE CRISTO  (Jn 6, 51-58) Hay que cavar muy hondo para celebrar la verdad del Corpus. Hay que hacer un gran esfuerzo para vencer la tentación del esplendor y lo solemne, que encubre y hace opaco el misterio de la presencia de Cristo “en cuerpo y sangre”, en pan y en vino. No es exhibición ni barroquismo; eso es

VIVIR PARA EL OTRO  (Jn 3, 16-18)

VIVIR PARA EL OTRO  (Jn 3, 16-18) Esa forma, ya hecha común por la teología, de hablar del ser y de la persona de Jesús definiéndola como proexistencia; o, en otros términos, como del “hombre para los demás”, nos da acceso y nos abre al misterio de Dios, de su esencia; pues es ahí donde radica lo peculiar y original de Jesús,

PENTECOSTÉS ORANDO

PENTECOSTÉS I Edificar la Iglesia con la fuerza del mismo Espíritu Santo. Ser piedra viva para convertirme en templo de Dios. Arder en su fuego; sentir su caricia y la delicadeza de su abrazo… Y convertirme en su mensajero, en su voz, en el transmisor de su aliento de vida, porque Él me habita, me anima, y me convierte en su antorcha

Por |2023-05-27T16:17:35+01:00mayo 27th, 2023|General, Oraciones y música, Orar|Sin comentarios