Comentarios sobre el EVANGELIO DE JUAN

LA ÚNICA PIEDRA (Jn 8, 1-11)

Probablemente una sola piedra que alguien se hubiera atrevido a lanzar contra la mujer adúltera habría desencadenado una lluvia de ellas sobre la desdichada pecadora lapidándola sin remedio. Cuántas veces, si no siempre, nuestra cobardía y nuestra maldad, disfrazada de indignación y justicia, solamente está esperando el desencadenante de una señal, una especie de pistoletazo de salida para sacar al exterior, de

HACED LO QUE ÉL OS DIGA (Jn 2,1-11)

Solamente la delicadeza de una madre, solamente el profundo respeto unido a la ternura, llevan a María a decirle a Jesús unas simples palabras, palabras que concentran todo lo que anima su corazón bondadoso: una sensibilidad exquisita ante las dificultades del prójimo, compadeciéndose de él; y el deseo de tenderle la mano desde el anonimato, sin necesidad de que se haga patente

LAS BODAS DE CANÁ

María abre los ojos de su hijo. Jesús se deja abrir los ojos por su madre. Incluso en la autonomía y la independencia del ya adulto, María sigue enseñando a Jesús; Jesús sigue aprendiendo de María, sigue necesitando, como todos, que le abran los ojos, que le señalen su camino. La consecuencia se impone con sorpresa: incluso siendo Dios, es imposible ser