LAS BODAS DE CANÁ
María abre los ojos de su hijo. Jesús se deja abrir los ojos por su madre. Incluso en la autonomía y la independencia del ya adulto, María sigue enseñando a Jesús; Jesús sigue aprendiendo de María, sigue necesitando, como todos, que le abran los ojos, que le señalen su camino. La consecuencia se impone con sorpresa: incluso siendo Dios, es imposible ser