UN TRUENO EN EL DESIERTO (Mt 3, 1-12)
En medio del tedio y la rutina, de la superficialidad y las falsas esperanzas, de la banalidad instalada hasta en los rincones más sagrados, y cuando las expectativas mundanas están contaminando el cumplimiento de las promesas divinas y prostituyendo su llamada y su mensaje; en un orden político, social y religioso interesado, mezquino, impregnado de rencores y discordias, de ansias de poder