¿DICHOSOS?
Es evidente que el “discurso de las Bienaventuranzas” de Jesús no es una invitación al sufrimiento, ni un consejo de resignación o un mero consuelo para todos los que padecen, prometiéndoles una especie de “compensación” en el cielo. Jesús no soporta ver sufrir a nadie. Y sus palabras, gestos y milagros son, precisamente, para aliviar y “liberar” a las personas necesitadas. La