Orar con la Biblia

ORAR CON LA BIBLIA

ORAR CON LA BIBLIA El Señor sació su cólera y derramó el incendio de su ira, prendió un fuego en Sión que devora hasta los cimientos. No creían los reyes del mundo ni los habitantes del orbe que el enemigo lograría entrar por las puertas de Jerusalén. Por los pecados de sus profetas y los crímenes de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella sangre inocente. Vagaban

ORAR CON LA BIBLIA

Todos nuestros enemigos se ríen de nosotros; nos asaltan terrores y espantos, desgracias y fracasos, lloramos arroyos de lágrimas por la ruina de la capital. Mis ojos se diluyen sin cesar y sin descanso, hasta que el Señor desde el cielo se asome y me vea; me duelen los ojos de llorar por las jóvenes de la ciudad. Los que me odian sin razón me han dado

ORAR CON LA BIBLIA

¡Ánimo, hijos, gritad a Dios! Que el que os castigó se acordará de vosotros. Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, volveos a buscarlo con redoblado empeño.   El que os mandó las desgracias,  os mandará el gozo eterno de vuestra salvación.  ¡Ánimo, Jerusalén!  El que te dio su nombre te consuela… Mira hacia levante, Jerusalén,  contempla el gozo que Dios te envía.  Ya

ORAR CON LA BIBLIA

Yo soy el hombre que ha probado el dolor bajo la vara de su cólera,  porque me ha llevado y conducido, no a la luz, a las tinieblas… Me ha destrozado los dientes con guijas,  me ha revolcado en el polvo;  me han arrancado la paz,  y ni me acuerdo de la dicha;  me digo: “Se me acabaron las fuerzas  y mi esperanza en el Señor”.  Recuerda mi aflicción y

BARUC 3, 9-14

Escucha, Israel, mandatos de vida; presta oído para aprender prudencia. ¿A qué se debe, Israel, que estés aún en país enemigo, que envejezcas en tierra extranjera, que estés contaminado entre los muertos  y te cuenten con los habitantes del abismo? -Es que abandonaste la fuente de la sabiduría. Si hubieras seguido el camino de Dios, habitarías en paz para siempre. Aprende dónde

BARUC 2,27- 3,7

Tú, Señor, Dios nuestro, nos habías tratado según tu inmensa piedad y compasión… Señor todopoderoso, Dios de Israel, un alma afligida y un espíritu abatido gritan a ti. Escucha, Señor, ten piedad, porque hemos pecado contra ti. Tú reinas por siempre, nosotros morimos para siempre… No te acuerdes de los delitos de nuestros padres, acuérdate hoy de tu mano y de tu

Baruc 1, 15-2, 17

Confesamos que el Señor, nuestro Dios es justoy a nosotros nos abruma hoy la vergüenza:a los judíos y vecinos de Jerusalén,a nuestros reyes y gobernantes,a nuestros sacerdotes y profetasy a nuestros padres; porque pecamos contra el Señor no haciéndole caso,desobedecimos al Señor, nuestro Dios,no siguiendo los mandatos que el Señor nos había dado…  Escucha, Señor, nuestras oraciones y súplicas,líbranos por tu honor,haz

Por |2019-12-16T19:32:18+01:00diciembre 17th, 2019|Oraciones y música, Orar con la Biblia|Sin comentarios

Eclesiástico 3, 17-27

 Hijo mío, en tus asuntos procede con humildady te querrán más que al hombre generoso.Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios; porque es grande la misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes.  No pretendas lo que te sobrepasa ni escudriñes lo que se te esconde; atiende a lo que te han encomendado, pues no

Por |2019-11-25T18:05:38+01:00noviembre 26th, 2019|Oraciones y música, Orar con la Biblia|Sin comentarios

Eclesiástico 2, 10-18

Fijaos en las generaciones pretéritas: ¿quién confió en el Señor, y quedó defraudado? ¿Quién esperó en él, y quedó abandonado? ¿Quién gritó a él, y no fue escuchado? Porque el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro.   Ay del corazón cobarde, de las manos inertes, ay del hombre que va por dos caminos; ay del corazón

Eclesiástico 2, 1-9

Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes en el momento de la prueba; pégate a él, no lo abandones, y al final serás enaltecido.   Acepta cuanto te suceda,  aguanta enfermedad y pobreza;  porque el oro se acrisola en el fuego, y el hombre que Dios ama,