General

“ALGO MÁS” QUE LO “SIMPLEMENTE HUMANO” (Mt 14, 22-33)

   “ALGO MÁS”  QUE LO “SIMPLEMENTE HUMANO”     (Mt 14, 22-33) Sea lo que fuere en realidad aquello que de sorprendente, impactante y milagroso tuviera la escena de la “aparición fantasmal” de Jesús en la barca para calmar la tormenta, y sin querer detenernos en elucubraciones acerca de la capacidad del cuerpo de Pedro para flotar (no logro hacerme a la idea de que fuera cierto que caminara

LA MULTITUD SACIADA (Mt 14,13-32)

LA MULTITUD SACIADA (Mt 14,13-32) Tal vez la única práctica cristiana que hace justicia al verdadero sentido del relato que deberíamos titular “de la muchedumbre saciada”, y no “de la multiplicación de los panes”, ya que por ninguna parte se habla de operaciones aritméticas, a pesar del ingenuo y exagerado cálculo de cantidades y proporciones con el que los evangelistas buscaban llamar nuestra

PEQUEÑOS DETALLES (Mt 13, 44-52)

PEQUEÑOS DETALLES (Mt 13, 44-52) Las brevísimas parábolas del tesoro escondido y de la perla encontrados, siendo tan claras y significativas, no parecen propicias a grandes desarrollos “intelectuales”, sino a indicarnos algo evidente y notorio, con algunos detalles tan reconocibles y lógicos, que parecen de poca importancia y pueden pasar desapercibidos sin problemas, absorbidos por el escueto e importante mensaje de lo decisivo que resulta en la

RAÍCES MEZCLADAS… (Mt 13, 24-30)

RAÍCES MEZCLADAS… (Mt 13, 24-30) Dividir el mundo y las personas en dos campos opuestos e irreconciliables de “buenos y malos” es una de las mayores y más destructivas de su propia identidad, más sugerentes y sutiles tentaciones del cristiano. ¡Y bien que hemos caído y seguimos cayendo desgraciadamente en ella sin vergüenza ni escrúpulos!  ¡A veces hasta nos hemos ufanado de ello!... Pero,

MIRAR DE OTRA MANERA (Mt 13, 1-23)

MIRAR DE OTRA MANERA  (Mt 13, 1-23) Todo el evangelio y la vida de Jesús puede resumirse diciendo que se trata de una propuesta a vivir “de otra manera”, de un modo distinto al habitual. La suya es la presentación de una alternativa al callejón sin salida de una vida centrada en nosotros mismos, indiferente a lo ajeno y repleta de contradicciones

“VENID A MÍ TODOS LOS QUE ESTÁIS CANSADOS Y AGOBIADOS…” (Mt 11,25-30)

“VENID A MÍ TODOS LOS QUE ESTÁIS CANSADOS Y AGOBIADOS…” (Mt 11,25-30) Son ésas, tal vez, las únicas palabras que deberían leerse claramente en el frontispicio de cualquier catedral o templo cristiano, así como en la frente de todo discípulo fiel de Jesús, en lugar de las solemnes e intimidantes “Christus vincit, Christus regnat, Christusimperat”, que tanto han emponzoñado la historia de la Iglesia, la mentalidad de almas cándidas o malévolas,

ACOGIDA SIN RECELOS. (Mt 10, 37-42)

ACOGIDA SIN RECELOS  (Mt 10, 37-42) Aunque dada la exquisita sensibilidad y delicadeza de Jesús me resulta difícil admitir que esas palabras (“quien ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí…”) transmitidas por los evangelios como una alternativa entre el amor a los seres más queridos y que con mayor intensidad, gratuidad y profundidad han

VENCER EL MIEDO (Mt 10, 26-33)

VENCER EL MIEDO (Mt 10, 26-33) Una de las posibles formas de describir esa desconcertante personalidad de Jesús que nos lleva a percibir en Él la propia divinidad, es hablar de Él como de la persona que no teme a nada ni a nadie. Y ello sin ninguna altivez ni afán de suficiencia. Evidentemente, no me refiero a que no conozca el miedo

CORPUS CHRISTI: EXCESO Y COMUNIÓN

CORPUS CHRISTI: EXCESO Y COMUNIÓN Cuando hablamos del “cuerpo de Cristo” y del sacramento de la Eucaristía, lo esencial y realmente importante; y, más que importante, decisivo para nuestra fe cristiana y nuestra comunión, constitutiva del discipulado de Jesús, lo sabemos de sobra, ni es su carácter de “adoración eucarística”, ni viene reflejado  en el tan vistoso y excesivo barroquismo de su culto solemne en las fiestas del Corpus. La Última

Por |2020-06-11T14:46:27+01:00junio 12th, 2020|Artículos, CICLO LITÚRGICO A, General|Sin comentarios

TRINIDAD: LA PARADOJA DIVINA

TRINIDAD: LA PARADOJA DIVINA Afirmar y celebrar la trascendencia de Dios es tanto como olvidar y enterrar nuestras pretensiones de conocimiento y sabiduría, y claudicar humildemente ante el misterio. Es renunciar sin miedo ni complejos a ser nosotros “Dios”, y confesar nuestra deficiencia radical y nuestra insuficiencia con honradez y reconociendo sencillamente dónde están nuestros límites; pero, eso sí, sin renegar un ápice del

Por |2020-06-04T16:28:34+01:00junio 5th, 2020|Artículos, CICLO LITÚRGICO A, General|2 Comentarios