General

ACOGIDA SIN RECELOS. (Mt 10, 37-42)

ACOGIDA SIN RECELOS  (Mt 10, 37-42) Aunque dada la exquisita sensibilidad y delicadeza de Jesús me resulta difícil admitir que esas palabras (“quien ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí…”) transmitidas por los evangelios como una alternativa entre el amor a los seres más queridos y que con mayor intensidad, gratuidad y profundidad han

VENCER EL MIEDO (Mt 10, 26-33)

VENCER EL MIEDO (Mt 10, 26-33) Una de las posibles formas de describir esa desconcertante personalidad de Jesús que nos lleva a percibir en Él la propia divinidad, es hablar de Él como de la persona que no teme a nada ni a nadie. Y ello sin ninguna altivez ni afán de suficiencia. Evidentemente, no me refiero a que no conozca el miedo

CORPUS CHRISTI: EXCESO Y COMUNIÓN

CORPUS CHRISTI: EXCESO Y COMUNIÓN Cuando hablamos del “cuerpo de Cristo” y del sacramento de la Eucaristía, lo esencial y realmente importante; y, más que importante, decisivo para nuestra fe cristiana y nuestra comunión, constitutiva del discipulado de Jesús, lo sabemos de sobra, ni es su carácter de “adoración eucarística”, ni viene reflejado  en el tan vistoso y excesivo barroquismo de su culto solemne en las fiestas del Corpus. La Última

Por |2020-06-11T14:46:27+01:00junio 12th, 2020|Artículos, CICLO LITÚRGICO A, General|Sin comentarios

TRINIDAD: LA PARADOJA DIVINA

TRINIDAD: LA PARADOJA DIVINA Afirmar y celebrar la trascendencia de Dios es tanto como olvidar y enterrar nuestras pretensiones de conocimiento y sabiduría, y claudicar humildemente ante el misterio. Es renunciar sin miedo ni complejos a ser nosotros “Dios”, y confesar nuestra deficiencia radical y nuestra insuficiencia con honradez y reconociendo sencillamente dónde están nuestros límites; pero, eso sí, sin renegar un ápice del

Por |2020-06-04T16:28:34+01:00junio 5th, 2020|Artículos, CICLO LITÚRGICO A, General|2 Comentarios

PENTECOSTÉS (Act 2,1-11 y Jn 20,19-23)

PENTECOSTÉS  (Act 2,1-11  y  Jn 20,19-23) Pentecostés es tomar conciencia y asumir por fin de modo decisivo y ya irrenunciable la experiencia radical cristiana, lo experimentado y vivido en Jesús, con Jesús y por Jesús: hacer posible lo imposible, acceder a la utopía. Cualquier otra posible consideración del acontecimiento narrado novelescamente por Lucas (tal como hizo también con la Ascensión de Jesús al cielo), puede revestir un gran

¿ASCENSIÓN?: DESCENSO A LO PROFUNDO (Act 1, 1-11 y Mt 28, 16-20)

¿ASCENSIÓN?: DESCENSO A LO PROFUNDO    (Act 1, 1-11 y Mt 28, 16-20) ¿”Ascensión” o “inmersión”? ¿Cuándo “llegó” Jesús “al Cielo”? ¿Cuando “subió” poéticamente en las nubes o cuando, realmente, se hundió en la cruz?  ¿”Milagrito al uso” o abismo de misterio? ¿Manifestación gloriosa o profundidad insondable e inverificable? ¿Por qué esa pintoresca alucinación de “efectos especiales”? ¿Es que ha de ser la fantasía hollywoodiense la que me mueva a

HACIA EL FUTURO, SIEMPRE A LA ESPERA (Jn 14, 15-21)

HACIA EL FUTURO, SIEMPRE A LA ESPERA    (Jn 14, 15-21) Aceptar la propuesta de Jesús y su “evangelio” es dar un decidido paso hacia el futuro y definir nuestra vida en función de él, y no en función de nuestra biografía ni de nuestro “pasado”. El discipulado no se define tanto por un peculiar conocimiento (la “sabiduría de las cosas de Dios” es algo distinto), como por una esperanza. Es verdad

POR UNA MARIOLOGÍA DIGNA

POR UNA MARIOLOGÍA DIGNA El absoluto respeto, seriedad y silencio de los evangelios y de todo el Nuevo Testamento respecto a María es de tal rigor e impone tal negativa a leyendas, mitologías y populismos fáciles (dejemos al margen la escenografía del Apocalipsis), que resulta escandaloso e indigno el trato popular (con demasiada frecuencia atentatorio a la mínima sensatez e incluso al buen gusto) que le tributan irracionalmente individuos y colectivos marianos, con la connivencia oficial e

Por |2020-05-15T08:20:00+01:00mayo 15th, 2020|Artículos, General, Reflexión actualidad|1 comentario

¿FRACASO ABSOLUTO? (Jn 14, 1-12)

¿FRACASO ABSOLUTO?  (Jn 14, 1-12) El fracaso más estrepitoso y contundente de Jesús no es el de la cruz. Eso se veía venir. Todos lo presienten e incluso le advierten para que sea precavido. Él mismo cuenta con ello y lo manifiesta claramente con mucha antelación, enfrentándose al ingenuo optimismo de algunos de sus propios discípulos. Incluso la falta de aceptación por parte de las