Comentarios sobre el EVANGELIO DE MATEO

¿OVEJAS O CABRITOS? (Mt 25, 31-46)

¿OVEJAS O CABRITOS?  (Mt 25, 31-46) La revolución que, respecto a la fe y a nuestro intento de comprender a Dios, supone tanto la forma de vida como el anuncio o evangelio de Jesús, alcanza sus últimas consecuencias en el “sistema teológico” o doctrina oficial dentro de la Tradición y el Credo de Israel precisamente en esta escena mateana del Juicio Final,

INCONSECUENCIA Y COBARDÍA (Mt 25, 14-30)

INCONSECUENCIA Y COBARDÍA (Mt 25, 14-30) Es evidente que la atención de la parábola que llamamos “de los talentos” en la versión de Mateo (“de las minas” en su versión lucana), está dirigida y concentrada en el tercer “siervo”, al que su señor confía un solo “talento”; y que lo está no por destacar la cantidad, sino la actitud del sujeto, en

LAS LÁMPARAS Y EL ACEITE (Mt 25,1-13)

LAS LÁMPARAS Y EL ACEITE (Mt 25,1-13) Sin necesidad de entrar en el ya antiguo debate sobre “historia y evangelios”; y sin tratarse ahora de dudar de la realidad e historicidad de esos documentos centrales de la fe cristiana en cuanto a la atribución de hechos y palabras a Jesús en persona, es bien conocida de todos la imprecisión e indudable “reconstrucción

“NO HAGÁIS LO QUE ELLOS HACEN” (Mt 23, 1-12)

“NO HAGÁIS LO QUE ELLOS HACEN” (Mt 23, 1-12) No se puede decir que en la vida “de los fariseos y de los Maestros de la Ley” no hubiera muchas obras de piedad e incluso de un estricto y exagerado cumplimiento de todas las leyes y normas, hasta de las más recónditas y casi olvidadas por todos; el mismo Jesús les echa

“COMO A TI MISMO” (Mt 22, 34-40)

“COMO A TI MISMO” (Mt 22, 34-40) A primera vista resulta algo extraño, e incluso sorprendente, que Jesús use como término de comparación el amor “a sí mismo” para caracterizar la vida de profundidad divina y de incondicional entrega y servicio a los demás cuyo exponente es, en definitiva, la suya propia, la inconfundible peculiaridad de su evangelio. Y ello, además, en

PERO, ¿QUÉ ES “LO DE DIOS”? (Mt 22,15-22)

PERO, ¿QUÉ ES “LO DE DIOS”? (Mt 22,15-22) El evangelio, y la entera vida de Jesús, es una llamada inaplazable al discernimiento. Y discernir significa saber quiénes somos nosotros, cuál es la realidad en la que vivimos y cómo nos hacemos cargo de ella, y en qué horizonte de misterio y de esperanza nos situamos. Ello implica, si no comprenderlo totalmente, al

TRAJE NUPCIAL (Mt 22, 1-14)

TRAJE NUPCIAL (Mt 22, 1-14) “Llevar el vestido de boda” parece ser para Mateo una cuestión determinante. Es curioso que ese Rey no repare ni le importe llenar la sala de su banquete de toda clase de invitados, sentando acogedoramente a su mesa “a buenos y malos”; y, sin embargo, rechace contundente e inexcusablemente a quien no llevaba el traje solemne requerido

MANSEDUMBRE (Mt 21, 33-43

MANSEDUMBRE (Mt 21, 33-43) Mansedumbre. Delicadeza. Ternura. Cuando hablamos de “compromiso”, de “evangelizar”, de “dar frutos”, pocas veces se nos presenta como primera idea y como principal actitud la de esa supuesta “pasividad” que encierran estas tres palabra; las cuales, sin embargo, constituyen el auténtico motor, el verdadero “corazón” capaz de bombear sangre de vida divina a nuestras acciones y a nuestra

PALABRAS… ¿MÁS QUE “PALABRAS”?… (Mt 21, 28-32)

PALABRAS… ¿MÁS QUE “PALABRAS”?… (Mt 21, 28-32) En tono jocoso solemos decir que una fórmula casi infalible para no discutir y llevarse bien con quienes compartimos el día a día consiste en dar siempre la razón y decir “sí” a todo; y luego hacer lo que nos da la gana ignorando lo que se nos había dicho… es decir, mentir impunemente y

CUIDAR A MI HERMANA, CUIDAR A MI HERMANO (Mt 20, 1-16)

CUIDAR A MI HERMANA, CUIDAR A MI HERMANO (Mt 20, 1-16) No. No queremos cuidar a quien está a nuestro lado, ni a quien encontramos en nuestro camino. Sí, es cierto que nos negamos a cuidarlo, a tratarlo con delicadeza y ternura, porque el rumbo de nuestra vida no está marcado por la confianza, el cariño y la dulzura, sino por el