Comentarios sobre el EVANGELIO DE JUAN

EL PRETEXTO DE LA DIFICULTAD (Jn 6, 60-69)

EL PRETEXTO DE LA DIFICULTAD (Jn 6, 60-69) La dificultad cristiana, es decir, la genuinamente evangélica que evidencia Jesús a sus discípulos al reclamar “seguimiento”, no es la meramente ética o moral que habla de dominio y superación de sí mismo. Ciertamente, ya en ese aspecto su “exigencia” es radical hasta la exasperación, con su perdón incondicional, su amor al enemigo, su

MURMURACIÓN Y COBARDÍA (Jn 6, 41-51)

MURMURACIÓN Y COBARDÍA (Jn 6, 41-51) Una de las formas más cobardes de tratar al prójimo es la murmuración. Es, en definitiva, el emitir condena sin pruebas y sin arriesgar nada, de un modo “anónimo”, sugerir maldad en los demás o reproches injustificados con el único aval de nuestros recelos y suposiciones; y, casi siempre, ello simplemente porque no se avienen con

EL ESPACIO DE DIOS ( A propósito del “discurso del pan de vida” )

EL ESPACIO DE DIOS ( A propósito del “discurso del pan de vida” ) Aunque según nos presentan los evangelistas, Jesús acudía con frecuencia a las sinagogas como cualquier judío devoto, incluso tomando la palabra y entrando en debate y animado diálogo con los asistentes, los discursos allí parecen siempre ocasionales, y sus verdaderas convocatorias y llamadas al seguimiento las hace de

UNA FUERZA INCONTENIBLE: PENTECOSTÉS  

UNA FUERZA INCONTENIBLE: PENTECOSTÉS   (Jn 20, 19-23) Desde que “el espíritu de Dios flotaba sobre las aguas…” en la Génesis del universo, hasta el soplo de Jesús resucitado sobre sus discípulos y el huracán de Pentecostés, la fuerza de ese Espíritu Santo es imparable e incontenible. Podríamos decir que, inscrito en el proceso de evolución de la materia y de la

SIN LUGAR PARA LA DUDA (Jn 15, 9-17)

SIN LUGAR PARA LA DUDA (Jn 15, 9-17) Hay argumentos y afirmaciones que, por mucho que se sustraigan forzosamente a comprobaciones empíricas y reglas lógicas, o al consenso científico de los guardianes del orden de las leyes físico-químicas, se nos muestran como evidentes e irrefutables, y de mucha mayor consistencia y densidad como fundamento de nuestro comportamiento y de nuestra vida y

IN-CORPORADOS A LA DIVINIDAD (Jn 15, 1-8)

IN-CORPORADOS A LA DIVINIDAD (Jn 15, 1-8) Jesús es insistente: su llamada al seguimiento, la decisión de formar parte de sus incondicionales para dejar que Él sea quien oriente, anime, acompañe y dirija nuestra vida, no es una simple decisión libre y voluntarista nuestra, cuya aceptación nos agrega sin más a su rebaño por medio del Bautismo; sino que trasciende lo meramente visible e incluso testimonial de un signo o una actitud más

SER IMPORTANTES  (Jn 10, 11-18)

SER IMPORTANTES  (Jn 10, 11-18) Aunque el ambiente de rivalidad, competencia y vanidad en el que se mueve nuestra sociedad, y que propicia tanto la abundancia y variedad de planteamientos y objetivos frívolos y superficiales, como el circo de este mundo nuestro de maquillajes, morbo, y carencia de valores profundos, de coherencia y de rigor, y, en una palabra, de lo genuinamente humano, y personal e íntimo, que dignifica

CREER PARA VER… (Jn 20, 19-31)

CREER PARA VER… (Jn 20, 19-31) Quien no cree en Él no puede “ver” a Jesús resucitado. Es preciso haberlo conocido y haber confiado incondicionalmente en Él. Como también es preciso haber presenciado con estupor y desánimo la decepción de haberlo visto morir crucificado y, a pesar de ello, seguir manteniendo la esperanza de que “no puede haberse equivocado”… "el final de

QUERER VER A JESÚS (Jn 12, 20-33)

QUERER VER A JESÚS (Jn 12, 20-33) Sin duda alguna el evangelio de Juan pretende que resulte algo enigmático: unos griegos dicen a Felipe que “quieren ver a Jesús”… ¿Acaso Jesús no era bien visible para todos? ¿No lo conocía cualquiera, aunque sólo fuera por su original manera de hablar y de enfrentarse a las autoridades religiosas en sus discusiones con ellas, y por su peculiar

AUTOCONDENA (Jn 3, 14-21)

AUTOCONDENA  (Jn 3, 14-21) El trasfondo del episodio de la serpiente de bronce durante el éxodo de Israel a través del desierto en su camino hacia la Tierra Prometida, sirve al Jesús del evangelio de Juan para evocar ante Nicodemo (¡y ante nosotros!), cómo lo que Dios nos ha revelado siempre e incansablemente es su voluntad de sanarnos, de salvarnos, ofreciéndonos siempre