CICLO LITÚRGICO B

CUMPLIMIENTO Y RUPTURA (Mc 1, 14-20)

CUMPLIMIENTO Y RUPTURA  (Mc 1, 14-20) Que se haya “cumplido el tiempo” implica que irrumpe algo nuevo. No se trata del asentamiento definitivo de un poder ahora por fin consolidado en un presente que es mera continuidad progresiva y consumación final de un pasado que lo iba gestando, sino del alumbramiento de otra realidad, apuntada y prometida, vislumbrada, pero cualitativamente distinta. Había

“MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES?” (Jn 1, 35-42)

“MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES?”  (Jn 1, 35-42) En ese plus humano que constatamos cuando honrada y sinceramente consideramos la materialidad de nuestra persona en su mera corporeidad, descubrimos eso que podríamos definir como una sensibilidad profunda que nos da acceso a lo más hondo, lo genuino e inasible de nuestra persona impreso en lo sensible y en lo pensable, y que percibimos con

DIOS: PRESENCIA Y CERCANÍA (Mc 1, 7-11)

DIOS: PRESENCIA Y CERCANÍA (Mc 1, 7-11) Bautismo de Jesús como momento decisivo en la manifestación del Hijo de Dios, en la revelación divina que culmina en Él. En los evangelios se trata de hacerse manifiesto Dios en la persona de “ese Jesús” que acude a la llamada del Bautista, y ser reconocido como tal por la humanidad entera, sin ser un

“ME QUEDA LA PALABRA” (Jn 1, 1-18)

“ME QUEDA LA PALABRA” (Jn 1, 1-18) Desde el inconcebible y remoto origen eterno de su propia e inaccesible divinidad el propio Dios, en su misterio, vislumbra, prevé, predestina (llamémoslo como podamos y queramos, pero no tropecemos ni nos enredemos con las inevitables incomprensiones de nuestros términos y sus supuestamente lógicas conclusiones) el otro extremo de esa misma eternidad: el de un

PASAR DESAPERCIBIDOS, VIVIR EN PROFUNDIDAD (Lc 2, 22-40)

PASAR DESAPERCIBIDOS, VIVIR EN PROFUNDIDAD (Lc 2, 22-40) Pocas veces, si es que lo hacemos alguna vez, se nos ocurre pensar que “cumplir la Ley”, además de un evidente e inexcusable deber ciudadano como elemento necesario de una vida social y de convivencia humana pacífica, solidaria y fructífera, puede constituir una llamada a la humildad y sencillez, a saberse simplemente “un@ más”;

¿FELIZ NAVIDAD?: UN DIOS “INCONCEBIBLE”…

¿FELIZ NAVIDAD?: UN DIOS “INCONCEBIBLE”… A la vista del inconcebible anuncio de que el Mesías sea mucho más de lo que la santa y profética imaginación de una religiosidad triunfante y de unas ansias de dominio absoluto e imposición divina “deberían” traer a este mundo, y en especial al “pueblo elegido”, según el deseo interesado y las gafas virtuales que sus creyentes

ACEPTAR LO IMPOSIBLE (Lc 1, 26-38)

ACEPTAR LO IMPOSIBLE  (Lc 1, 26-38) “Lucas expresa la intuición cristiana de que la concepción virginal de Jesús tuvo que constituir para María el comienzo de su confrontación con el misterioso plan de Dios encarnado en la persona de su hijo” (R. BROWN) Es evidente el paralelismo y el tono legendario de los dos relatos introductorios del evangelio de Lucas: el del anuncio milagroso del

PROTAGONISMO Y EVANGELIO (Jn 1, 19-28)

PROTAGONISMO Y EVANGELIO (Jn 1, 19-28) La actitud de Juan el Bautista que nos presenta el evangelio de S. Juan no puede ser más elocuente: enmudecer para que “Otro” hable, empequeñecerse a sí mismo para apreciar la grandeza de ese “Otro”, desconocido incluso para él… desaparecer él del mapa porque sería indigno y opuesto a su misión hacer sombra a nadie, conocer

CONTINUIDAD Y RUPTURA (Mc 1,1-8)

CONTINUIDAD Y RUPTURA (Mc 1,1-8) El abrupto comienzo del evangelio de Marcos es, tal como dice Tom WRIGHT, como un jarro de agua fría que se arroja a alguien mientras duerme, para así despertarlo de golpe de forma seca,  inesperada y contundente, y sin posibilidad de reacción: no hay opción, ya no puedes seguir durmiendo tranquila y sosegadamente; y al no poder

UNA ESPERA ILUSIONADA Y APASIONANTE (Mc 13,33-37)

UNA ESPERA ILUSIONADA Y APASIONANTE       (Mc 13,33-37) Tomar la vida no como una maldición, ni como una sucesión de descontentos o una carrera de frustraciones y desengaños; no como una fatalidad impuesta o la triste evidencia de una impotencia paralizadora: ni ingenuidad ni resignación. Una convocatoria libre y abierta a lo imprevisible en un horizonte de dicha, de gozo y de esperanza.