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LA TRANSFIGURACIÓN: UN MOMENTO DE LUCIDEZ (Mc 9, 2-10)

LA TRANSFIGURACIÓN: UN MOMENTO DE LUCIDEZ  (Mc 9, 2-10) ¡Hay tantos interrogantes en nuestra vida! ¡Tantas dudas e incertidumbres!  Hay tanta inseguridad y angustia en esa mirada nuestra penetrante y honda hacia el misterio de lo que somos, de nuestro “porqué” y nuestro “hacia dónde”; tantas preguntas sin respuesta aparente que nos envuelven en una niebla espesa, incómoda e hiriente, causándonos desasosiego

TENTACIONES (Mc 1, 12-15)

TENTACIONES  (Mc 1, 12-15) En el fondo podríamos decir que las verdaderas tentaciones surgen por la desconfianza y el temor, y se sustentan en el miedo y la duda. Evidentemente no hablo del miedo “físico”, ni siquiera del “psíquico”, sino del miedo a la libertad, del miedo a nosotros mismos y a nuestras decisiones y proyectos, del miedo a nuestra fragilidad y

¿CENIZA?

¿CENIZA?         ¿Que somos ceniza? ¿Que se nos deshace nuestra propia vida entre las manos sin remedio? ¿Que se queman y destruyen nuestros proyectos y deseos? ¿Que no tenemos la suficiente consistencia y la necesaria fortaleza como para mantenernos firmes en aquello que somos y estamos llamados a ser? ¿Que la meta de tantas inquietudes y sufrimientos, no ya sólo nuestros sino

MÁS ALLÁ DE “LA LEY” (Mc 1, 40-45)

MÁS ALLÁ DE “LA LEY”  (Mc 1, 40-45) Lo que está “más allá de La Ley” es precisamente aquello que constituye su fundamento y su objetivo, el motivo de que haya sido promulgada y la finalidad pretendida con su exigencia de cumplimiento obligatorio. En el Antiguo Testamento tal vez lo que mejor define ese “más allá” de la Ley, su quicio y

A TODOS SIN EXCEPCIÓN (Mc 1, 29-38)

A TODOS SIN EXCEPCIÓN  (Mc 1, 29-38) En público y en privado. Por propia iniciativa o a petición de los solicitantes interesados. De forma espectacular o callada y silenciosamente. Jesús desborda gracia, bondad y misericordia allí donde está, y esté rodeado de una solemne asamblea cultual, que ha sido congregada oficial y ritualmente, o de una muchedumbre que acude espontánea y anárquicamente

UNA AUTORIDAD ASOMBROSA (Mc 1, 21-28)

UNA AUTORIDAD ASOMBROSA  (Mc 1, 21-28) Asombro y autoridad. Una autoridad insólita y extraordinaria, absolutamente soberana. El poder del Reino de Dios llegando hasta nosotros como acontecimiento liberador del mal, de Satanás y de la postración que implica… Desde el inicio, ese Reino de Dios cuya presencia y cercanía es pretensión de Jesús, se identifica con la autoridad de su persona y

CUMPLIMIENTO Y RUPTURA (Mc 1, 14-20)

CUMPLIMIENTO Y RUPTURA  (Mc 1, 14-20) Que se haya “cumplido el tiempo” implica que irrumpe algo nuevo. No se trata del asentamiento definitivo de un poder ahora por fin consolidado en un presente que es mera continuidad progresiva y consumación final de un pasado que lo iba gestando, sino del alumbramiento de otra realidad, apuntada y prometida, vislumbrada, pero cualitativamente distinta. Había

“MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES?” (Jn 1, 35-42)

“MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES?”  (Jn 1, 35-42) En ese plus humano que constatamos cuando honrada y sinceramente consideramos la materialidad de nuestra persona en su mera corporeidad, descubrimos eso que podríamos definir como una sensibilidad profunda que nos da acceso a lo más hondo, lo genuino e inasible de nuestra persona impreso en lo sensible y en lo pensable, y que percibimos con

DIOS: PRESENCIA Y CERCANÍA (Mc 1, 7-11)

DIOS: PRESENCIA Y CERCANÍA (Mc 1, 7-11) Bautismo de Jesús como momento decisivo en la manifestación del Hijo de Dios, en la revelación divina que culmina en Él. En los evangelios se trata de hacerse manifiesto Dios en la persona de “ese Jesús” que acude a la llamada del Bautista, y ser reconocido como tal por la humanidad entera, sin ser un

“ME QUEDA LA PALABRA” (Jn 1, 1-18)

“ME QUEDA LA PALABRA” (Jn 1, 1-18) Desde el inconcebible y remoto origen eterno de su propia e inaccesible divinidad el propio Dios, en su misterio, vislumbra, prevé, predestina (llamémoslo como podamos y queramos, pero no tropecemos ni nos enredemos con las inevitables incomprensiones de nuestros términos y sus supuestamente lógicas conclusiones) el otro extremo de esa misma eternidad: el de un