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PERO, ¿QUÉ ES “LO DE DIOS”? (Mt 22,15-22)

PERO, ¿QUÉ ES “LO DE DIOS”? (Mt 22,15-22) El evangelio, y la entera vida de Jesús, es una llamada inaplazable al discernimiento. Y discernir significa saber quiénes somos nosotros, cuál es la realidad en la que vivimos y cómo nos hacemos cargo de ella, y en qué horizonte de misterio y de esperanza nos situamos. Ello implica, si no comprenderlo totalmente, al

TRAJE NUPCIAL (Mt 22, 1-14)

TRAJE NUPCIAL (Mt 22, 1-14) “Llevar el vestido de boda” parece ser para Mateo una cuestión determinante. Es curioso que ese Rey no repare ni le importe llenar la sala de su banquete de toda clase de invitados, sentando acogedoramente a su mesa “a buenos y malos”; y, sin embargo, rechace contundente e inexcusablemente a quien no llevaba el traje solemne requerido

MANSEDUMBRE (Mt 21, 33-43

MANSEDUMBRE (Mt 21, 33-43) Mansedumbre. Delicadeza. Ternura. Cuando hablamos de “compromiso”, de “evangelizar”, de “dar frutos”, pocas veces se nos presenta como primera idea y como principal actitud la de esa supuesta “pasividad” que encierran estas tres palabra; las cuales, sin embargo, constituyen el auténtico motor, el verdadero “corazón” capaz de bombear sangre de vida divina a nuestras acciones y a nuestra

PALABRAS… ¿MÁS QUE “PALABRAS”?… (Mt 21, 28-32)

PALABRAS… ¿MÁS QUE “PALABRAS”?… (Mt 21, 28-32) En tono jocoso solemos decir que una fórmula casi infalible para no discutir y llevarse bien con quienes compartimos el día a día consiste en dar siempre la razón y decir “sí” a todo; y luego hacer lo que nos da la gana ignorando lo que se nos había dicho… es decir, mentir impunemente y

CUIDAR A MI HERMANA, CUIDAR A MI HERMANO (Mt 20, 1-16)

CUIDAR A MI HERMANA, CUIDAR A MI HERMANO (Mt 20, 1-16) No. No queremos cuidar a quien está a nuestro lado, ni a quien encontramos en nuestro camino. Sí, es cierto que nos negamos a cuidarlo, a tratarlo con delicadeza y ternura, porque el rumbo de nuestra vida no está marcado por la confianza, el cariño y la dulzura, sino por el

¿SÓLO SETENTA Y SIETE? (Mt 18, 21-35)

¿SÓLO SETENTA Y SIETE? (Mt 18, 21-35) Alguien me debe algo y soy inflexible, implacable e inapelable: “me lo ha de pagar, lo acosaré hasta que me lo restituya, no tiene ningún derecho a la tranquilidad y a la alegría hasta que me devuelva lo prestado”… es una reivindicación justa, digna e indiscutible, y la avala la propia ley, a la que

SALVAR AL HERMANO (Mt 18, 15-20)

SALVAR AL HERMANO (Mt 18, 15-20) Ni juzgar, ni –mucho menos- condenar. La única pretensión posible al tratar con nuestra hermana o nuestro hermano es una: salvar. Es decir, no salvarlo nosotros con una pretendida indulgencia fruto de nuestra siempre dudosa  y tan pocas veces ejercida generosidad; sino conducirlo a la salvación que le ofrece Jesús con su evangelio. Intentar ayudarla o