ORAR CON LA BIBLIA

ORAR CON LA BIBLIA

El Señor sació su cólera y derramó el incendio de su ira,

prendió un fuego en Sión que devora hasta los cimientos.

No creían los reyes del mundo ni los habitantes del orbe

que el enemigo lograría entrar por las puertas de Jerusalén.

Por los pecados de sus profetas

y los crímenes de sus sacerdotes,

que derramaron en medio de ella sangre inocente.

Vagaban como ciegos por las calles, manchados de sangre:

nadie podía tocar sus vestidos

“¡Aparta –gritaban-, estoy impuro; aparta, no me toquéis!”.

Iban como prófugos o fugitivos que ya no reciben asilo.

El Señor mismo los ha dispersado y ya no se ocupa de ellos:

no hay respeto para los sacerdotes,

no hay compasión para los ancianos.

Nuestros ojos se consumen esperando socorro en vano:

aguardamos vigilantes a un pueblo, impotente.

No podíamos andar por la calle,

porque acechaban nuestros pasos;

se acercaba nuestro fin, el término de nuestros días.

Los que nos perseguían eran más veloces que las águilas del cielo,

nos acosaban por los montes y nos acechaban en el desierto.

Al ungido del Señor, al que era nuestro aliento,

lo cazaron en una trampa,

a aquél de quien decíamos: “A su sombra

viviremos entre los pueblos”.

¡Goza y disfruta, capital de Edom, princesa de Us, 

que a ti también te llegará la copa:

te embriagarás y te desnudarás!

Está cumplida tu condena, Sión,

no seguirás en el destierro;

examinarán tu culpa, capital de Edom,

y aparecerá tu pecado.

Lam 4, 11-22

Por |2020-06-15T18:44:28+01:00junio 15th, 2020|Oraciones y música, Orar con la Biblia|Sin comentarios

Deja tu comentario